lunes 20 de julio de 2026

Volcó un camión y un auto terminó en un precipicio

Un camión cargado con fardos de azúcar volcó mientras transitaba por una de las curvas de la Cuestecilla de El Portezuelo, y al caer sobre la ruta fue chocado por un automóvil que terminó en un precipicio de unos 15 metros de profundidad.

A causa del accidente, tres personas de las que iban en el automóvil fueron rescatadas por los Bomberos y enviadas a los Hospitales de Urgencias y de Niños de esta Capital, en tanto que otras tres, entre ellas un bebito de 10 meses, resultaron prácticamente ilesas.

El accidente se produjo poco después de las 21.45 de ayer en la ruta 38 y a la altura de la Cuestecilla de El Portezuelo, en Valle Viejo. En dirección a esta Capital se trasladaba un camión Fiat Iveco con acoplado cargado con azúcar, y a la altura de la segunda curva de la cuesta el chofer perdió el dominio del vehículo de carga y éste volcó sobre el mismo trazado de la ruta.

En ese momento, por el carril contrario, iba un Peugeot 306 bordó, en el que se trasladaban 6 personas, entre ellas dos menores y que serían de apellido Vázquez, que viajaban hacia la localidad de La Merced, Paclín.

El conductor del automóvil habría narrado luego que el camión "se le vino encima" y que no pudo maniobrar para evitar el impacto. Al chocar, el 306 se fue hacia la banquina de su mano y se precipitó por un barranco de unos 15 metros. El chofer, su esposa y un bebito de 10 meses lograron salir del auto por sus propios medios y casi sin lesiones, pero una mujer mayor, otro hombre mayor y un niño de unos 10 años quedaron atrapados en el habitáculo.

Los bomberos llegaron junto a efectivos de las comisarías de la zona para auxiliar a los heridos, que debieron ser sacados del barranco con sogas y aparejos.

Según dijeron allegados a la investigación del siniestro, la mujer mayor sería la que sufrió las lesiones más severas.

La fiscal de Instrucción Mirian López se trasladó al lugar junto con sumariantes de las Unidades Judiciales Nº 10 y 11. El lugar quedó con consigna policial para evitar los saqueos en la carga de azúcar, mientras que se trabajaba con un grupo electrógeno para hacer las actuaciones de rigor.

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