Vitin Martoccia: "La audacia y el estudio me hicieron cantor"
Por Federico de la Vega.
En una noche de llovizna llego por la zona del Abasto porteño a presenciar la presentación de Vitin Martoccia en el Teatro Rondeman, al llegar había ya una fila de gente entusiasta esperando para entrar, me anunció con una persona del equipo del cantor catamarqueño para entrar, pues había pactado encontrarme con él para la entrevista que hoy les presento, y llego al camarín del teatro para conversar un rato lo que sería un primer tramo de esta charla que después fuera completada por teléfono, ya que el tiempo allí no era mucho antes del Show. Era la primera vez que charlábamos y enseguida me puse al día de su trayectoria y supe de sus logros con las canciones de Catamarca, del país y el mundo que él incluye en su repertorio y también pude ver durante el espectáculo lo que la gente quería y seguía cada canción. Allí recorrió canciones propias y clásicos del folklore argentino, Zambas, chacareras y canciones románticas que conectan con la emoción directa del público en una simbiosis que duró más de dos horas largas y donde un sólido conjunto musical integrado por: Nelson Tula en guitarra rítmica y coros, Leandro Moran en guitarra eléctrica, Carlos Guzmán en batería y Luis Kali Barrionuevo en bandoneón, quienes lo acompañaron siempre acordes a cada clima que surgía con el variadísimo repertorio del artista. Durante todo el recital Vitin mantuvo una profunda comunicación con su público y el entretenimiento con participación permanente entre ambos fue el lazo que los unió durante toda la presentación.
Con un gran impulso para ocupar un lugar en la escena musical nacional Vitín Martoccia viene sembrando distintas formas de difusión de su trabajo en Buenos Aires sin salir –emocionalmente- de su Chumbicha natal en el departamento Capayám, provincia de Catamarca, localidad a la que regresa después de cada actuación para poder llenarse de energía de su tierra y así seguir su camino de cantor popular.
Con su propuesta Vitin se ha presentado en importantes festivales del país, consolidando una carrera que sigue creciendo dentro de la música popular. Ha recorrido importantes escenarios emblemáticos del folklore argentino como el Festival Nacional de Doma y Folklore de Jesús María, la Serenata a Cafayate, la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho o el Festival Nacional de la Chaya, entre muchos más. En ese camino ha grabado discos como: “El Cantor Enamorado”, “Destino de Amor”, “Paso a Paso”, “Corazón Norteño” y “Mi Sentir” (en vivo en La Trastienda de Buenos Aires); también los singles: “Explícame”, “Solterito”, “Amor de mi Vida”, “Ave de Cristal”, “Ve y Dile”, “Mi Gran Amor” y recientemente “Entra a mi hogar”.
Los primeros acordes en la guitarra
¿Cómo te recodas cantando, desde la infancia quizás? “Mis recuerdos están siempre ligados a la música por mi viejo Víctor Martoccia, que cantaba siempre y desde que iba al jardín y tal vez desde que tengo uso de razón estoy ligado a la música; acá en casa siempre había guitarra, un bombo, o estaba ensayando mi viejo… y eso fui mamando de niño. Desde jardín de infantes bailaba folklore y después participé muchos años estudiando danzas folklóricas en Chumbicha y bailando en el Ballet “Felipe Varela”, o sea que desde niño convivo con el género del folclore en la sangre”.
“El cantar se me despertó recién durante la escuela secundaria donde paralelamente jugaba al fútbol (sigo jugando aún porque me apasiona) y cantaba. En ese entonces me llevan a Rosario preseleccionado durante seis meses para jugar al fútbol, pero me volví porque extrañaba ¡“el” Chumbicha! (sonrisas); recuerdo que me “sonaba” llorando ahí porque extrañaba y nos volvimos al pueblo”.
“Recuerdo que a mitad de cuadra de mi casa en Chumbicha, en plena avenida Názar lo tenía a mi amigo, al loco Armando Rojas quien decía que su apellido era Parissi Giovanni y que era italiano, Marcos era un loco lindo, un loco en todo sentido porque no estaba muy bien… sin embargo él fue quién me comenzó a pasar algunas notas y ahí comencé a estudiar la guitarra siendo chico, tocaba la guitarra pero no me animaba a cantar hasta que una vez en la escuela secundaria andaba medio flojo en una materia y me acuerdo que comencé a cantar temas de Jaff, “Maravillosa” (risas) en aquellos años” ¿Pero lo cantaste en el Teatro Rondemán también no? “sii… ahora lo hemos cantado un poquito en el escenario, Tarararaaa (tararea el entrevistado)”.
“Paralelamente ya venía tocando mucho la guitarra acompañándola a mi hermana Ingrid Soledad en algunos festivales de la mandarina, de chiquitos. En casa éramos cinco hermanos: Ingrid la mayor, luego sigo yo, Víctor Hugo, Luz Nahir y Víctor Emilio, mi papá Víctor Manuel y mi mamá Rita Beatriz del Valle Delgado, pero el único de los hermanos que se dedicó hasta hoy a la música soy yo”.
¿Qué relación musical tenías de chiquito con tu viejo que era cantor de folclore? Mirá Fede, te cuento una anécdota: en la época que sale Sergio Galleguillo cantando: “voy buscando una copla que cuente lo que es mi pago, (canta Vitin) su siesta de harina y chaya sus mozas bailando…” a mi se me había pegado esa melodía, pero yo no cantaba y solo tocaba la guitarra; entonces estaba en la casa de mi viejo que son como seiscientos metros todo el frente de las dos casas de adobe y en una de las casas tenía un pasillo largo con todas las habitaciones en fila y en el fondo un baño de cinco metros por cinco más o menos, como eran los baños en las casas antiguas no? Y me acuerdo que yo cantaba y gritaba ahí y mi viejo viene y me dice: ¡noo, no, no m´hijo por favor, Van a creer que te estoy pegando! ¡Andá a otro lado! cantaba feo en serio (risas), te cuento de verdad porque mi viejo es muy exquisito y la Ingrid era muy afinadita desde chica, pero yo lo que tenía era la audacia; lo más lindo que mi mamá se acerca al baño y me dice: no le hagas caso a tu papá, vos seguí cantando, así que con mi audacia y el apoyo de la mami, ya no me bajaba nadie del estrellato, jajaja. A partir de ahí -con trece años- comencé a dedicarme a cantar y ya cuando era un poquito más grande comencé a ir a la ciudad de Catamarca a estudiar canto con la profesora Lidia Olmos”.
¿Pero después cedió tu papá y te apoyó con el canto no? Sí, yo en mi primer Jesús María lo llevé a él. Es un tipo que actualmente, nunca me da el ok de un padre fanático, él siempre está con los pies sobre la tierra. Yo siempre me fijo mucho en su fraseo, en lo que escribe y cuando yo escribo algo siempre le muestro lo que hago y me corrige algunas cositas, yo canto siempre “Nostalgia de mi pueblo” de él, que pinta lo que es Chumbicha”.
Nostalgia de mi Pueblo
A mi Pueblito señores
se lo comienzo a pintar
con sus calles bien trazadas
con el verde de sus fincas
tomate y Mandarinal
Está muy cerca del cerro
tiene un paisaje natural
toda su gente es muy buena
y si usted quiere quedarse
ellos lo aceptarán
A la juventud le pido
nunca vayan a olvidar
que Chumbicha es tan divino
es bien criollo y argentino
un Paraíso Terrenal
¿Lo de tu viejo de esa vez fue como un “pinchazo” o un impulso para que vos te dediques en serio a la música, es esa forma que tenemos en el pago de decir: dedícate bien o sino anda a hacer otra cosa no? “Bueno, a eso quería llegar… siempre me dijo que de la música son pocos los que viven porque la mayoría optan en tenerlo como “hobbie”, para optar por el bienestar de la juntada con amigos, por el alcohol, pero hay otros que le dedican tiempo, estudio y trabajo, y que esa es la verdadera profesión. Fueron “pinchazos” que hasta la actualidad me siguen enseñando a seguir trabajando, a ir depurando y traer lo que está bueno, es un trabajo arduo de todos los días y no es tan solo decir: tengo teatro y vamos a actuar… no, yo hago todo, más allá de que tengo representante y gente que me acompaña, pero siempre soy muy estricto en cuanto a que tiene que salir todo bien”.
“Siempre quiero dejar algo mío en cada canción”
¿Qué te dio la Chumbicha natal y Catamarca en general para decir con tu voz, para tu profesión, para expresar cada vez que salís a cantar? “Catamarca y principalmente Chumbicha me dio eso que yo describo en la canción “Chumbicha” que escribí con música de Hugo Casas:
El pueblo donde he nacido
que dio alegría a mi infancia
está en el norte argentino
en mi Catamarca
Con la siesta amarilla
solar de grandes amores
semejan sus mandarinas
un millón de soles
Mi querida tierra
la que me atrapa la que invita
la que me elogia y me critica
me ama y me pelea
la que me enamora
y a la distancia cuento los días
para volver a la mejor de todas
esa es mi Chumbicha .
“Es el lugar que me vio nacer y al que vuelvo siempre aunque tenga mi casa en la ciudad de Catamarca y aunque haga una gira de festivales todo el verano… es donde quiero pasar los fines de semana porque tengo mis amigos y más allá de que es un pueblo chico, tiene todo lo que me hace feliz. En mi pueblo natal nos conocemos todos y hasta me animo a decir que hoy todavía podes dejar la bici en la calle y gracias a Dios todavía no hay peligro que te la roben”.
¿Cómo te sentís interpretando los diferentes estilos de música popular argentina en tus presentaciones, pasando por el folclore, la música melódica, el cuarteto…? “Me encanta porque el show mío es viajar por los diferentes climas, más allá de que amo el folclore y que es mi raíz, creo que la música popular abraza todo; amo la chacarera, la zamba, pero también amo lo melódico, me encanta el chamamé, es decir: yo abrazo toda la música popular”.
¿Cuál es el hilo conductor adentro tuyo cuando interpretas todos esos estilos musicales? “siempre quiero dejar algo mío en cada canción, sea mía o de otros autores, y ese es el hilo que las une”.
¿Tenés algún deseo por cumplir con tus canciones y tu música? “Creo que todos tenemos el anhelo de que algo que haya nacido de puño y letra de uno sea cantado por el país, de ahí en más yo quiero pedir que Dios me dé vida para seguir cosechando amigos, porque la fama es puro cuento, lo lindo es cosechar amigos y vivir el momento Y también seguir conociendo nuestro país que es tan rico y que tiene tantos lugares hermosos que voy conociendo con este camino, también compartir con los colegas como cuando me invitó a cantar el Chaqueño Palavecino en la Serenata a Cafayate donde cantamos “Catamarca me conoce” de Carlos Bazán”.
¿Vitin: hay alguna canción que te identifique más que cualquier otra, en el escenario y en la vida misma? “Bueno… “Chumbicha” marca mucho el presente y también está “Ve y Dile” de Carlitos Arreguez y Leo Eschmuller.
“Donde me paro digo que en nuestra Catamarca tenemos dieciséis departamentos y cada uno de ellos tiene su folclore, yo siempre saco pecho con nuestra Catamarca porque tenemos una provincia muy linda y muy rica en todo, a la cual la disfrutamos y la recorremos con mucho placer. A la juventud le diría que opten por disfrutar de escribir y difundir nuestra Catamarca, porque nuestra provincia no puede ser reconocida solo por noticias malas, sino por nuestro paisaje y por nuestra cultura. Yo siempre estoy escribiéndole a nuestra Catamarca, al amor y a nuestra cultura”.
¿Para cerrar esta entrevista: te quedó algo por decir? “Quiero decirte que esto arranca por el placer de consumir tanta música de niño con mi viejo que es mi referente máximo, y si hay algo que tengo que copiar o inspirarme en algún estilo es con Vírtor Martoccia, mi padre, porque me crie escuchándolo a él”.