El pasado martes 11 de febrero, en el Cine Teatro Catamarca se presentó el informe del Consejo Federal de Inversiones (CFI): “Estudio sobre la Tasa de Natalidad. Proyecciones a 20 años en la Provincia de Catamarca”, por parte de los actuarios Alberto Fastman y Alejandro Nava. Según la información en la red profesional LinkedIn, ambos son profesionales de la empresa Alberto Fastman y Asociados, organización con más de 30 años de actuación en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, asesorando a compañías de seguros; cajas de jubilaciones; administradoras de salud; y empresas en general.
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Derecho a procrear, y la libertad para elegir el propio futuro
Por Juan José Sánchez (*)
Tanto la presentación como los titulares de las redes y medios, reflejaron la preocupación por la tendencia creciente de la baja de la natalidad en el territorio provincial. Los titulares de los medios y redes lo presentaron así: "Se avecina época con pocos niños. Natalidad en Catamarca: cada vez menos nacimientos" (https://www.elancasti.com.ar/politica-y-economia/natalidad-catamarca-cada-vez-menos-nacimientos-n576546), con una clara connotación negativa. Claro, después vino la estafa del LIBRA-GATE por el presidente Javier Milei, y la noticia pasó a segundo plano.
Volvamos por 5 minutos al problema de la caída en la tasa de natalidad. ¿Es tan grave la situación? ¿Cuáles son las causas más allá de las apariencias? ¿Cómo podemos resolver los desafíos a los que nos enfrentamos?
Como se expone en el informe y en las notas periodísticas, el fenómeno no es nuevo y sigue la tendencia nacional y mundial. Lo que alarma al investigador es la velocidad de la conocida "transición demográfica". En efecto, países y territorios incorporados subordinadamente a la dinámica global están teniendo un proceso acelerado de la disminución de la tasa de natalidad, pero convergiendo a los valores promedio de territorios de escala mayor. Es decir, el comportamiento demográfico de Catamarca hoy se parece más a la media nacional, mientras que el territorio de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se parece más a la media de países del norte global. Los cambios demográficos que en Europa tardaron diez años, en Argentina demoraron cinco.
El fenómeno de la denominada "transición demográfica" se puede resumir, a grandes rasgos, como una caída brusca en la tasa de natalidad combinada con un aumento en la esperanza de vida. Pero la caída de la natalidad es mucho más rápida que el incremento de la esperanza de vida, lo que genera un cambio en la composición etaria de la población, a la que los demógrafos llaman "Bono Demográfico" o "Ventana Demográfica". Se trata de una caída temporal del "índice de dependencia", durante un periodo de tiempo, aumenta la proporción de población en edad activa respecto a la población en edad pasiva. El índice de dependencia potencial: es el cociente entre el número de personas supuestamente pasivas (menores de 15 y mayores de 64 años) por cada cien personas supuestamente activas (15 a 64 años) en una población. Para el caso de Argentina (y todo indica que Catamarca seguirá esa tendencia), se calcula que la "Ventana Demográfica" que comenzó alrededor del 2010, va a durar aproximadamente hasta el 2050. Entonces, las tendencias en esta transición demográfica son el envejecimiento poblacional; y cambios en la tasa de dependencia. La población argentina esta envejeciendo debido a la disminución de la tasa de natalidad y el aumento de la esperanza de vida; mientras que aumenta momentáneamente la población en edad laboral, seguida de una fuerte disminución. Se calcula que el punto más bajo en el índice de dependencia ocurrirá en la década del 2030.
Traduciendo: aunque la edad promedio de la población se va envejeciendo lentamente, nos encontramos en una fase dentro de la transición demográfica donde se incrementa la relación de la población en edad activa respecto a la población en edad pasiva. En principio, esto es bueno y es una oportunidad, aunque sabemos que eso se va a revertir cuando caiga la población en edad activa, y puede ser un problema a mediados de este siglo.
¿Es tan grave esta situación? Tendríamos que verla como un dato de la realidad en el largo proceso de globalización capitalista. Europa y EEUU ya pasaron por la "ventana demográfica" (1950-1970 a 2000-2010), China está recién saliendo de esa fase (desde 1990). India está en un proceso similar al de Argentina. Gran parte de África no entrará en la ventana demográfica hasta mediados de siglo. Además, en la determinación del tamaño de la población y de su composición etaria, impacta el fenómeno de las migraciones. Las migraciones dependen del nivel relativo de actividad económica, de las políticas de apertura a la libre circulación de la fuerza de trabajo, de la ocurrencia de desastres ambientales, entre otros componentes. Y a su vez las migraciones se ven reforzadas por la dispar ocurrencia de la ventana demográfica en los distintos territorios.
¿Cuáles son las causas de la caída de la tasa de natalidad? El informe presentado por los consultores del CFI plantean 4 causas: 1) Nivel educativo y urbanización; 2) La participación de la mujer en el mercado laboral; 3) Políticas públicas en salud sexual y reproductiva; 4) Factores económicos y sociales. Y, además, la caída en la tasa de natalidad es presentada como un problema femenino: “las mujeres no quieren tener hijos”. Esta estigmatización burda y gratuita no resiste el menor análisis: ¿los varones sí? ¿Los varones son los que crían? Según datos de la EPH-INDEC, los hogares monomarentales son mucho más abundantes que los monoparentales. Representan el 14,3% del total de hogares, mientras aquellos con varones solteros a cargo representan el 3,2%. Los hogares con jefatura femenina son preponderantes en los hogares de menores ingresos: son 1 de cada 4 hogares del decil más pobre. El 26% de los hogares más pobres en Argentina son monomarentales (tomado de ECOFEMIDATA). Entonces, claramente, el problema no es que las mujeres no quieren tener hijos, sino que, en todo caso, que los varones no se hacen cargo de la crianza.
El aumento de población escolarizada es un muy buen dato de la realidad. Ya desde hace mucho tiempo que Argentina tiene (casi) el 100% de la población con educación primaria completa. La novedad viene por la población con educación secundaria: a grandes rasgos, Argentina pasó de casi el 30% de terminalidad en educación secundaria a fines del siglo pasado, al 50% en este siglo. Pareciera ser que esto reduce la tasa de fertilidad. Antes de pensar en la educación como un factor vinculado a la natalidad, habría que pensar cómo hacemos que las personas gestantes puedan estudiar y graduarse, y cómo hacemos para levantar las barreras de acceso a la educación y formación continua para madres y padres.
El proceso de urbanización también es un factor que impacta sobre la decisión de procrear, y es un dato preocupante, por el despoblamiento rural y el desarraigo que implican los procesos de migraciones del campo a las ciudades. Pero el informe hace en todo esto una relación directa entre los condicionantes sociales y las decisiones personales agregadas, y aplica inferencias lineales en decisiones sumamente complejas, y sin tener información de las variables intervinientes en los procesos. Por ejemplo, este estudio vincula la caída en la tasa de natalidad de Catamarca con la menor necesidad de mano de obra en las zonas rurales. ¿Cómo hacen esta relación, si Catamarca desde hace varias décadas posee menos del 20% de la población rural? Y aún en el campo, la población vive fuertes procesos de descampesinización sociocultural desde hace varias décadas.
¿LIBERTAD? ¿QUÉ LIBERTAD?
Hoy que está tan de moda hablar de "la libertad", parece importante reflexionar sobre la libertad para decidir arraigarse en un lugar o migrar a otro, formar una familia o no, tener hijos o no...
¿Qué libertad tenía hace 30 años una mujer para decidir ser madre o no? ¿Qué libertad tiene ahora para hacerlo? Luego tendríamos que pensar cómo modificamos las reglas del juego social para ampliar las libertades y mejorar la vida de la población.
Y acá tenemos que diferenciar entre "libertar de" y "libertad para". "Libertad de" o libertad positiva, significa no estar obligados o coaccionados a actuar de una determinada manera. Significa algo así como: "está permitido hacer eso...". "Libertad para" o libertad negativa, significa la existencia de condiciones de posibilidad para poder actuar de esa manera. Pongamos algún ejemplo: todos tenemos derecho a trabajar y ganarnos el pan con nuestro esfuerzo (libertad de), pero no todos tenemos condiciones para poder trabajar en nuestra tierra, y aun trabajando, la paga que algunos recibimos por ese trabajo no nos permite vivir dignamente (libertad para). Otro ejemplo de “libertad para”: ¿Cuál es el catálogo de posibilidades que tiene una mujer adolescente de barrios populares para elegir su futuro? La “libertad para” se define como qué alternativas connotamos como posibles en cada decisión de la vida, cuales están al alcance de la mano y cuales están tan lejos que ni nos las imaginamos. ¿Cuál es ese catálogo o porfolio de alternativas que creemos como posibles y válidas? De esta manera podemos hablar de grados de libertad y cuánto más alternativas visualicemos (connotemos) como posibles, mayor será nuestra libertad.
Según el informe del CFI: “Las políticas públicas también han desempeñado un papel clave en la reducción de la natalidad. En 2003, con la sanción de la Ley de Salud Sexual y Procreación Responsable, se promovió el acceso a métodos anticonceptivos y educación sexual, lo que tuvo un impacto directo en la reducción de la natalidad”. ¿Esta política pública coartaba las libertades de las personas o ampliaba el catálogo de posibilidades? Sin duda, esta política amplía la libertad de las personas.
Otras legislaciones mencionadas en ese informe sobre el impacto de las políticas públicas en Argentina, van en el mismo sentido. A veces la linealidad que construyen los consultores entre determinadas políticas públicas y la caída de la natalidad es sorprendente, increíble y/o sospechosa. Por ejemplo, afirmar que la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) “ha generado una caída aún más pronunciada en el número de nacimientos”, es una afirmación temeraria. Sobre todo, porque antes de la ley, toda interrupción voluntaria del embarazo era clandestina y no hay estadísticas ciertas sobre ese particular. Y de nuevo, frente a la opción de un embarazo no deseado, y las alternativas de aborto clandestino descuidado, ¿la ley limita condiciones de posibilidad o las amplia?
Entonces el problema no es la caída en la tasa de natalidad: el problema fue, es y será siempre el derecho al futuro.
Por eso el dato de la mayor participación de la mujer en el mercado laboral, puede ser un dato muy positivo: la mujer hoy tiene más alternativas de elegir su futuro; o puede ser un dato negativo: ahora no sólo tiene que criar a su prole dentro de su casa, sino que también tiene que salir fuera del ámbito doméstico a conseguir el dinero para poder alimentarla.
LA LIBERTAD PARA ELEGIR EL PROPIO FUTURO
La vida nos enfrenta permanentemente a opciones múltiples en las que tenemos que tomar alguna decisión excluyente. Son como puertas que podemos abrir o no. Si decidimos no abrir una puerta, podemos abrir otra, pero cuando decidimos abrir una automáticamente le estamos diciendo que no a todas las otras. Decía mi abuelo andaluz que “teta y sopa no entran en la misma boca…” Hay que elegir un camino. Así se va orientando el futuro.
En particular, hay una edad, digamos entre los 15 y los 30 años, en la que nos enfrentamos a la mayor cantidad de decisiones de futuro. ¿Cuántas puertas tiene para optar una adolescente de un barrio popular de nuestras periferias urbanas? ¿Cuántas son las alternativas para un joven de clase media, de 6° año del secundario, que vive con sus padres? ¿Cuántas son las puertas entre las que tiene que elegir abrir una, un joven con su título bajo el brazo, hijo de una familia de clase alta de Buenos Aires? Frente a cualquier decisión vital, la libertad para elegir el propio futuro está condicionada (no determinada). Son precisamente las condiciones particulares de vida: clase o grupo social; la historia familiar; el sexo y la autopercepción de género; el territorio; etc. y las situaciones que las atraviesan, las que terminan limitando o ampliando el universo connotado a la hora de una elección vital.
Sin duda los factores económicos y sociales influyen en el grado de libertad de las personas, y son un fuerte motivo de reducción voluntaria de la tasa de natalidad. Estos factores son factores políticos, ya que el sistema económico no es un sistema autómata, sino que depende de las decisiones de las personas. Decisiones basadas en el juego del poder y del no-poder.
En el artículo "Mitos y Verdades sobre la caída de la natalidad en Argentina", publicado el 12 de febrero de 2024, Rafael Rofman, investigador principal del CIPPEC, desmiente varios mitos sobre la baja natalidad en Argentina y presenta propuestas para abordar este fenómeno.
Según Rofman, la caída de la natalidad no es motivo de alarma inmediata, ya que la población argentina seguirá creciendo hasta 2050. La clave está en adaptarse inteligentemente a esta nueva realidad. Por ejemplo, la disminución de embarazos no intencionales en adolescentes es una oportunidad positiva, ya que casi todos estos embarazos son no intencionales.
Además, Rofman sostiene que el crecimiento económico no depende de la cantidad de personas, sino de su productividad. Países más pequeños en población pueden ser más ricos debido a su mayor productividad. Por lo tanto, el desafío es aumentar la productividad de la fuerza laboral argentina, para lo cual se necesitan mejoras urgentes en educación, inversiones y tecnología.
El artículo también cuestiona la necesidad de políticas natalistas, que rara vez han tenido un impacto significativo en los niveles de fecundidad. En lugar de eso, es importante mejorar las condiciones para quienes desean tener hijos, mediante políticas como licencias parentales más inclusivas, sistemas de cuidado accesibles y educación gratuita, de calidad y cercanía.
Finalmente, Rofman destaca que el envejecimiento poblacional es inevitable, pero gestionable. Países más envejecidos que Argentina pueden ser ricos y exitosos, con altos niveles de bienestar en la población. Sin embargo, esto requiere repensar políticas clave, como el sistema previsional, para hacerlo más justo y sostenible.
Respecto al problema previsional, de ninguna manera será una solución pasar desde el actual sistema solidario contributivo a un sistema de capitalización privada. Eso en vez de mejorar, empeorará la situación. Una solución debería contemplar políticas tributarias más progresivas y redistributivas, comofinanciar parte del sistema jubilatorio con impuestos a los ingresos personales más elevados y a las personas más ricas. No puede ser la población empobrecida, pero tampoco las empresas pequeñas las que financien el sistema.
Agregaríamos a todo esto, que el acceso a la vivienda digna es la principal dificultad para constituir una unidad doméstica en casi todo el mundo. Mientras los ingresos promedio de la población asalariada en el mundo occidental se han mantenido casi constantes desde hace más de cinco décadas, el acceso a la vivienda se ha multiplicado por tres. De la misma manera como el programa “Casa Activa” (viviendas públicas, comunitarias, para adultos mayores con autonomía), favorecen la vida de las familias que se encuentran en la encrucijada entre cuidar a la prole o cuidar a los padres, en el mundo están surgiendo alternativas colectivas frente a la especulación inmobiliaria. En efecto, cooperativas de vivienda, son propietarias de complejos habitacionales colectivos, que resuelven el problema de vivienda de sus asociados, pero la vivienda continúa siendo de la cooperativa.
Y para la transformación de las escuelas primarias, donde ya se ve la caída de la matrícula,desde la Secretaría de Planeamiento Educativo de Catamarca en el año 2019, se propuso el reordenamiento de alumnos respetando localización y turno; la conversión del plantel docente en “parejas pedagógicas”; y la jerarquización de los gabinetes psicopedagógicos.
En definitiva, la sociedad, a través de sus instituciones o generando nuevas, debe proveer a la ampliación de condiciones de posibilidad para sus miembros, en particular de los más débiles. De eso se trata cualquier proyecto emancipador en un territorio. No importa cual puerta hayamos elegido, en definitiva, lo que importa es que más allá de las puertas está el horizonte común de Pueblo, al que todos estamos llamados, y por el cual volverá, algún día, la libertad para elegir procrear y criar dignamente.
(*) Lic. en Administración, Lic. en Comercio Internacional, Especialista en Gestión de la Economía Social y Solidaria (EGESS-UNQ), Maestrando en Economía Social (MAES - UNGS). E-mail: juanjosanchez61@gmail.com