lunes 26 de octubre de 2026
Pensar desde Valle Viejo

Brasil, la lección y el nuevo ethos del sujeto latinoamericano

Por Lic. Nicolás Quiroga

Después del proceso electoral de Brasil, uno busca —desde ese espíritu filosófico-pedagógico, de pensamiento crítico y propositivo, y a partir de sus contextos de vida— situarse en el presente, intentando descubrir escenarios posibles.

Por invariables convicciones, América Latina es nuestra realidad histórica, como lo son también Catamarca y Valle Viejo.

Recurrir a los pensadores es aprender la lección. La lección que analiza el sociólogo Dardo Martín Silva es clara y nos interpela desde acá, desde Valle Viejo, Catamarca, en el interior profundo de una Argentina que también está buscando su propio grito.

Durante años creímos que la política democrática se resolvía en la gestión. Brasil demostró que no: la política democrática se construye en la calle, junto al pueblo, junto a los que luchan por sus derechos y junto a los que se movilizan para decir "basta".

Desde Valle Viejo leemos tres rupturas que son ya latinoamericanas:

1. El fin de la política por decreto. La calle no se conquista por decreto; se conquista cuando corazones e inteligencias se unen voluntariamente en actos de resistencia, de vida y de esperanza.

2. El fin del grito inventado. Los pueblos inventan sus propios gritos y rechazan que los burócratas los silencien con consignas distantes. Por eso no sirve el marketing vacío: hay que escuchar.

3. El nuevo ethos del sujeto social. El sujeto de este tiempo ya no es el militante de los 70 ni el beneficiario de los 2000. Es un sujeto que quiere decidir, que produce narrativa. La narrativa cambió, como advierte Silva: 15 millones vs. 250 mil. Si no entendemos eso, perdemos.

Entonces, ¿qué es la EspeRanza desde Valle Viejo?

Es entender que la esperanza renace en los intersticios del silencio que anida en el corazón de los pueblos.

La esperanza no es esperar que alguien nos salve; es construir un nuevo ethos pedagógico: aprender a decidir juntos.

Gobernar no es mandar.

Gobernar es educar.

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