Como el liderazgo de la ratificada alianza entre Raúl Jalil, Gustavo Saadi y Lucía Corpacci no está en cuestión, los aspirantes a entrar en las listas de candidatos despliegan sus movimientos de modo subterráneo. Descartada la posibilidad de que alguno de los tres socios de cobertura a disidencias intestinas, todo se reduce a obtener el favor de sus dedos y neutralizar sus eventuales vetos.
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Estructura municipal
El poder de tracción oficialista radica en la unidad del trío y la figura de Corpacci, que encabezará la oferta, así que el dispositivo es razonable.
En el campo opositor la lógica de acumulación es inversa, va de abajo hacia arriba. Ajustado a ella, el intendente de Belén Daniel “Telchi” Ríos busca suplantar en el Senado nacional a Oscar Castillo, que abdicó de la reelección. Se ocupó en la largada de consensuar con sus correligionarios intendentes. El andalgalense Eduardo Córdoba y el ancasteño Rodolfo Santillán fueron los primeros en expresar su respaldo.
Castillo oficializó su rol de armador en el primer acto de campaña de las PASO de Juntos para el Cambio, realizado en Belén, en el que estuvo presente. Allí arrimaron sus adhesiones a las representaciones institucionales del radicalismo del oeste provincial, el diputado provincial Tiago Puente y la JR, a través de su presidenta, Carolina Vergara Martínez. Gustavo Roque “Gallo” Jalile, exintendente de Valle Viejo, podría ir de candidato a diputado nacional.
Belén, Valle Viejo, Andalgalá: lejos de los volúmenes de Capital, donde el castillismo tiene lo suyo, son de los distritos con padrones más abultados de la provincia.
El esquema castillista comienza a destapar sus naipes. La médula para la interna está en el poder territorial que la UCR todavía retiene pese a las derrotas que viene encadenando desde 2011.
Para confrontarlo se planta un eje conformado por el rector de la UNCA, Flavio Fama, y el diputado provincial Francisco Monti, que quedó a cargo de la presidencia del Comité Provincia tras la muerte de Marita Colombo.
Son dos líneas internas. La de Fama es nueva, se llama Raúl Alfonsín. El rector la armó después de sufrir la derrota como candidato a intendente de la Capital a manos de Saadi, en su bautismo de fuego fuera de las arenas académicas.
Monti es el heredero del FAPRA que orientaba el exintendente capitalino Ricardo Guzmán, donde forma también el concejal Fernando Navarro.
A cuatro días del cierre de listas, el sector aún no exhibe adicionales al prestigio de sus jerarcas, que al parecer es su capital más significativo.
La gran incógnita es si les alcanzará para cubrir los requisitos exigidos para entrar en liza, primero: aparte de las listas completas en las categorías nacionales y provinciales, al menos seis postulantes al senado provincial y listas de concejales en por lo menos 16 municipios, para lo que no existirían inconvenientes, los avales. Pasado ese escollo, que de acuerdo a los precedentes boinablancas suele ser arduo, obtener el piso del 25% de los votos para meterse en las listas definitivas.
Otros sectores de la UCR no definieron qué harán, aunque sí que quieren sopar: Morada, del médico Roberto Gómez y la diputada Juana Fernández; Vanguardia, del ex diputado Miguel Vásquez Sastre; la Renovación Radical Popular de Alfredo Marchiolli. La Corriente Progresista Radical del diputado José "Chichí" Sosa se había acercado a Fama, pero se abrió tras el acuerdo de éste con Monti.
Tampoco definieron los otros socios de Juntos para el Cambio. El NEO propone la reelección de la diputada Marisa Nóblega. El PRO busca lo mismo para su presidente, Enrique Cesarini. La Coalición Cívica, meter en la oferta al exgerente de Empleo Mariano Manzi, hijo del diputado nacional Rubén Manzi.
La alianza Fama-Monti precisa generar expectativas para robustecerse con más componentes.
No es difícil intuir en qué consisten tales expectativas: si su proyección electoral para la PASO puede proporcionar a los eventuales aliados lo mismo que obtendrían acordando con la estructura de los intendentes.