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EDITORIAL

La estrategia 90-90-90

28 de junio de 2021 - 01:03 Por Redacción El Ancasti

Ayer, con motivo de celebrarse el Día Internacional de la Prueba de VIH, se difundieron datos preocupantes respecto del porcentaje de las personas que viven con el virus y no lo saben: aproximadamente el 20 por ciento. Este desconocimiento provoca contagios que serían evitables si se tomaran los recaudos preventivos necesarios a partir de saber a ciencia cierta que se es portador, y en los hechos estimula la permanencia del SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida) como una enfermedad con fuerte prevalencia a más de cuarenta años de haber sido detectada. 

Lo que la comunidad médica mundial pretende al instituir esta celebración es, precisamente, instar a todas las personas a efectuarse la prueba, que es muy sencilla y de resultados inmediatos: con un pequeño pinchazo en un dedo se obtiene una gota de sangre que es suficiente para saber, al cabo de rato (es posible hacer el análisis en menos de media hora), si se es o no portador del virus. El test es gratuito en centros de salud pública –en Catamarca por ejemplo en el Centro Único de Referencia, que funciona en el Hospital San Juan Bautista, pero también en otros establecimientos de Capital e interior- y debe ser cubierto además por las obras sociales.

La detección tardía del virus en el organismo –se calcula que un 30 por ciento de los diagnósticos entran en esta categoría-, causa complicaciones que podrían evitarse. Si bien no hay una cura eficaz aún, los tratamientos han evolucionado a lo largo de estas décadas otorgándole a los portadores del VIH una buena y prolongada calidad de vida tomando comprimidos que, al menos en la Argentina, son proporcionados por la salud pública. La ciencia ha determinado que si una persona sostiene su tratamiento y mantiene su carga viral indetectable por al menos seis meses, no transmitirá el virus por vía sexual.

Pero si el diagnóstico es tardío, pueden surgir graves complicaciones. De hecho, por esta razón, el SIDA sigue siendo una enfermedad mortal, que causa el deceso de más de mil personas al año en la Argentina.

Las campañas para que todas las personas se hagan el test del VIH no son suficientes. Y en el contexto de la pandemia tienen menos resultados, pues tanto los ciudadanos comunes como el sistema de salud están, lógicamente, preocupados más por el Covid-19. Leandro Cahn, director general de la Fundación Huésped, considera fundamental que el test de VIH se incluya en los chequeos generales de rutina, alternativa a la que muy pocos facultativos apelan todavía. El médico menciona la estrategia “90-90-90”: si el 90% de las personas con VIH conoce su diagnóstico, el 90% de ellas accede a un tratamiento antirretroviral y, a su vez, el 90% de ellas mantiene su carga viral indetectable, es posible controlar la pandemia en el mundo.

Superados gradualmente los prejuicios que se generaban a partir de este virus, es preciso continuar con la concientización, incluyendo además a los propios médicos para que recomienden a sus pacientes, sean considerados de riesgo o no, a someterse a una prueba muy sencilla pero eficaz para salvar muchas vidas.n

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