viernes 2 de octubre de 2026
EDITORIAL

El punto de partida

Por Redacción El Ancasti

Entre tantas promesas incumplidas por Mauricio Macri, la de Pobreza Cero es una de las “perdonables”. Al fin y al cabo, nadie con un poco de sentido de la realidad iba a suponer, al inicio del actual periodo gubernamental de Cambiemos, que luego de cuatro años la pobreza iba a ser solo un recuerdo en la Argentina.

Nueve meses después de asumir, en septiembre de 2016, el Presidente de la Nación formuló una precisión al respecto que debe caracterizarse como mucho más razonable, aunque introdujo una suerte de cláusula simbólica basada en una premisa falsa. Les pidió a los argentinos que evalúen su gestión en función de si lograba o no bajar el índice de pobreza. Lo hizo en el contexto de la normalización del INDEC y el anuncio de que la pobreza alcanzaba al 32,6 por ciento de los argentinos. “Éste es el punto de partida por el cual acepto y quiero ser evaluado como presidente”.

En realidad, ése no es el punto de partida que debería fijarse para evaluar la gestión de Cambiemos, porque deja afuera deliberadamente los primeros meses de gobierno, en los que se produjo una fuerte devaluación que causó un repunte inflacionario que empujó a la pobreza a alrededor de un millón y medio de argentinos. En 2015, el año en que Macri ganó las presidenciales, el porcentaje de pobres, según los datos del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, cuya medición es muy similar a la del INDEC normalizado de Cambiemos, rondaba el 27 por ciento. Ese debería ser el punto de partida para realizar la evaluación.

En los primeros meses de 2003, luego del fuerte impacto de la crisis de 2001-2002, la pobreza superaba el 55 por ciento. Desde entonces y durante aproximadamente una década iba bajar sostenidamente como un reflejo de varios años de bonanza en los que la economía argentina creció a tasas cercanas al 10 por ciento anual. Pero la manipulación de las cifras estadísticas por parte de los gobiernos kirchneristas hizo imposible conocer con exactitud las cifras de la pobreza y la indigencia.

El INDEC conducido por Guillermo Moreno llegó a fijar el índice de la pobreza en el 5 o 6 por ciento, datos que no creían ni los propios técnicos que elaboraban las estadísticas. Fue entonces que la Universidad Católica Argentina empezó a medir la pobreza, arrojando los porcentajes mencionados en el último año del gobierno de Cristina Kirchner.

Durante marzo se conocerán los datos de pobreza correspondiente al último semestre del año pasado. Según algunas proyecciones, el porcentaje de pobres se acercaría peligrosamente al 35 por ciento, lo que implicaría una suba de más de 7 puntos porcentuales respecto de los datos del año en que asumió el gobierno Cambiemos.

Si el presidente de la Nación pretende que la evaluación de los argentinos respecto de su gobierno sea positiva, tendrá que realizar en lo que queda de su mandato grandes esfuerzos para revertir la tendencia alcista de los índices de pobreza e indigencia, algo que no parece probable si se mantiene el programa de ajuste fiscal que ha empujado a la economía a un proceso recesivo como no se veía desde hace 17 años.

 

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