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EDITORIAL

Chicos en crisis

12 de marzo de 2019 - 04:00 Por Redacción El Ancasti

La crisis afecta a casi todos, pero en especial a los chicos. No hay una referencia, en este caso, al impacto negativo que tiene en materia de indicadores sociales sobre la niñez (que, como se ha venido sosteniendo, es de una gravedad mayor que en otros grupos etarios), sino a “los chicos” desde la perspectiva económica: es decir, a los actores más pequeños de la actividad económica en la Argentina. 

El primer dato fuerte que asoma es que casi diez mil pequeñas y medianas empresas han desaparecido en los últimos tres años en la Argentina. No es casual: este tipo de firmas, que producen en una gran proporción para el mercado interno y son las principales generadoras de mano de obra, crecen en los años de expansión de la economía y de mejora del poder adquisitivo de los salarios y tienen serios problemas de rentabilidad en los años de recesión y caída de los ingresos. Las grandes empresas pueden compensar las bajas internas con mayores exportaciones, o aguantar los embates de las crisis porque tienen, por obvias razones, mayor espalda financiera.
Según un informe de la Unión Industrial Argentina, un cóctel de factores negativos ha contribuido a causar evidentes perjuicios en la actividad de la Pymes industriales, pero el análisis bien vale para el resto de las Pymes.

Esos factores son, entre otros, las altas tasas de interés, el tarifazo de los servicios públicos, el incremento sostenido de las importaciones de productos que se fabrican en el país, la inflación –que en el período 2016-2018 superó el 120 por ciento- y la caída de la demanda interna por el deterioro de los salarios. 
Un panorama similar se observa en el sector agropecuario. Mientras los productores de la Pampa Húmeda fueron beneficiados por la baja de las retenciones a las exportaciones, los pequeños productores de las economías regionales se han visto perjudicados por las medidas adoptadas.

El sector más afectado por el actual modelo económico es el de los agricultores familiares, que conforman el 66 por ciento del total de los productores en el país, produciendo más del 80 por ciento de los alimentos que se consumen en Argentina pero ocupando sin embargo apenas el 13 por ciento de las tierras productivas, según los datos difundidos por  Sergio Dumrauf, un docente de la Universidad de La Plata experto en el tema.

Los factores demoledores que aplastan a las Pymes industriales, comerciales y de servicios juegan rol parecido en los pequeños agricultores, sólo que en este último sector deben agregarse otros vinculados con el desfinanciamiento o vaciamiento de los organismos oficiales que desde hace décadas vienen acompañando a los productores, por lo que la situación es aún más preocupante. 

Las líneas de créditos para Pymes lanzadas hace unos días por el gobierno nacional son un paliativo de alcance por ahora no precisado. Pero para contrarrestar este proceso de deterioro de la situación de los actores más pequeños de la economía nacional se requieren transformaciones más de fondo que por ahora no se avizoran.n

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