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Editorial

El fantasma del default

Como resultado de la desconfianza que existe en el mundo respecto de la marcha...
22 de diciembre de 2018 - 04:18 Por Redacción El Ancasti

Como resultado de la desconfianza que existe en el mundo respecto de la marcha de la economía argentina, el riesgo país superó en los últimos días los 800 puntos, lo que marca un récord en lo que va de la gestión Macri.


El riesgo país es la sobretasa de interés que paga un país para financiarse en el mercado internacional. Mide el riesgo de que un Estado logre o no pagar los vencimientos de sus bonos, letras del tesoro o deuda externa en los plazos estipulados. Para la medición del riesgo país se toma de base la tasa de los bonos del Tesoro que paga Estados Unidos. 


El gobierno está cumpliendo puntillosamente el plan de ajuste acordado con el Fondo Monetario Internacional a mediados de año.

Las expectativas eran que el establishment financiero reconociera a la Argentina como un alumno aplicado y le otorgara un voto de confianza, mejorando de ese modo las perspectivas en el corto plazo. Pero no sucedió, como tampoco la lluvia de inversiones esperada a partir del segundo semestre del 2016, según el relato estructurado por el macrismo. 


La condición de gobierno "amigo" de los mercados no es garantía para generar de un modo automático la confianza de los inversores. La economía argentina transita una recesión autoinfligida por la propia política de ajuste. Y las perspectivas para el año próximo no son las mejores: Según la CEPAL, el PBI de nuestro país caerá en 2019 1,8 por ciento, integrando el lote de sólo tres países de toda América Latina y el Caribe que no crecerán, junto con Venezuela y Nicaragua. 


La coincidencia casi generalizada entre los economistas es que la Argentina se encuentra en el lote de los países económicamente más vulnerables del planeta. 


De los cuatro años de gestión de Cambiemos, tres serán de recesión. La falta de recursos genuinos obligó al gobierno, para financiar el déficit fiscal, incrementar exponencialmente la deuda pública, que pasó de representar un 52% del PBI en 2015 a un 80% del PBI en la actualidad. Según el último informe del Banco Mundial, es la más alta de Sudamérica.


De hecho, la suba del riesgo país es producto del incremento paulatino de la posibilidad de que la Argentina caiga en default –es decir, que se vea imposibilitado de afrontar el pago de sus deudas- en 2020, cuando el FMI deje de enviar los fondos comprometidos y el Estado nacional deba soportar la carga de los pagos de los intereses de la deuda contraída en grandes cantidades entre 2016 y principios de 2018 y la devolución de la "ayuda" del organismo internacional, que comenzó este año y culminará el que viene, antes del recambio presidencial.


De modo que el inicio de gestión del presidente que asuma exactamente dentro de un año será extremadamente complicado, porque finalizaría un nuevo año con la economía en recesión o apenas saliendo de ella, y sin los recursos necesarios para afrontar los multimillonarios pagos de la deuda. De continuar la actual tendencia el fantasma del default, entonces, estará a la vuelta de la esquina. Como en la crisis de 2001-2002. Por suerte, hay tiempo todavía para evitar esa catástrofe.


 

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