El presidente del interbloque Cambiemos en el Senado, Luis Naidenoff, consideró ayer que la Iglesia es un "actor central en el debate" sobre el proyecto para despenalizar la interrupción voluntaria del embarazo, al tiempo que instó a que se inicie en el Congreso un debate "sin hipocresías".
"Es muy interesante la propia posición de la Iglesia en este tema. La apertura a debatir lo marca la propia Iglesia cuando esta a favor de la discusión, pero con un debate amplio. La Iglesia es un actor central en este tema y es un punto de inflexión muy fuerte que se tornó positivo, independientemente del resultado final", evaluó.
En declaraciones a radio Futurock, el radical formoseño rechazó que el Gobierno haya dado luz verde al debate sobre el aborto legal para "tapar" las consecuencias de la política económica.
"Es un debate saludable y no estoy de acuerdo con la idea de que uno pretende instalar en la agenda parlamentaria el debate del aborto para tapar otras cosas", enfatizó.
El dirigente de la UCR instó a que se inicie en el Congreso un debate "sin hipocresías", pero aclaró que "deben conjugarse los criterios que hoy tenemos en las normas".
"Tenés un Código que dice que se es persona desde el momento de la concepción. Cuando hay decisiones de este tipo que se toman unilateralmente afectas a la otra persona, que está reconocida por el propio código. Hay una confusión en este tema cuando se habla de libertad en el cuerpo, pero yo no sé si la otra persona tiene consentimiento, y es otro valor en juego", fundamentó Naidenoff, si bien no anunció una postura concluyente sobre el tema.
Por el lado de los argumentos que estarían a favor de la legalización, mencionó que se practican 500 mil abortos por año.
A su vez, puso foco en la desigualdad social en que se encuentran las mujeres de distintas clases sociales que se enfrentan con el problema de embarazos no deseados.
"Hay personas que están en un estado de absoluta vulnerabilidad y otras que cuentan con un poder adquisitivo como para contar con asistencia profesional", comparó.
Los legisladores del oficialismo quedaron en libertad de acción por decisión del Ejecutivo nacional, de cara al comienzo del año legislativo.