En Buenos Aires durante el g20

Se detectaron varias falsas alarmas de explosivos

jueves, 29 de noviembre de 2018 · 16:10

Una serie de apariciones de objetos sospechosos en distintos puntos de la Capital Federal movilizó hoy a la Policía de la Ciudad y a la Federal, cuyo personal activó el protocolo establecido en este tipo de cuestiones y determinó que fueron falsas alarmas.

La primera de todas se activó alrededor de las 9:00 en el Hospital Garrahan de Parque Patricios, donde hallaron un paquete que parecía ser un artefacto explosivo, pero finalmente se trató de tres tubos azules atados con cinta con un medidor de tensiómetro que parecía un temporizador.

"El objetivo fue sembrar temor, pero por suerte se activó rápido el protocolo para estos casos y se determinó que no se trataba de un artefacto explosivo", precisó un vocero policial.

Posteriormente, en la esquina de Marcelo T. de Alvear y Carlos Pellegrini, a metros de la Avenida 9 de Julio, hallaron un cilindro de 10 centímetros por 6 centímetros de diámetro exteriormente de PVC e internamente envuelto en papel aluminio.

También se aplicó el protocolo y ante la duda lo hicieron detonar, pero también fue falsa alarma de bomba.

En este caso también se viralizó por WhatsApp un audio que señalaba: "Gente, los que están en la calle andén con cuidado.

Recién tiraron explosivo desde un auto a un micro en mi parada que no detonó. Vino la gente de explosivos y lo hizo explotar".

El caso restante se produjo en las escaleras de la estación Belgrano de la Línea E del subte, donde un uniformado encontró un objeto y dio aviso al 911: arribó al lugar personal de la brigada de explosivos de la Policía Federal y constató que se trataba de una valija vacía.

Las falsas amenazas de bomba se habían multiplicado durante los últimos días, aunque hubo tres casos serios: el primero fue cuando explotó una bomba de fabricación casera en la tumba de Ramón Falcón, situada en el cementerio de la Recoleta, donde la misma desfiguró y envió a terapia intensiva a la anarquista Anahí Rodríguez.

Ese día también se interceptó y se detuvo a una persona que había arrojado un paquete con explosivos contra la casa del juez federal Claudio Bonadio.

El tercer caso fue el de un artefacto explosivo que tiraron anarquistas en una sucursal del banco Santander Río en el barrio porteño de Flores.

El caso de la entidad bancaria y del cementerio los investiga la Justicia Federal y podría tratarse del mismo grupo de atacantes.

El martes 20 de noviembre hubo también una amenaza de bomba en el Departamento Central de la Policía Federal, ubicado en la calle Moreno a 1500 del barrio porteño de Montserrat.

Un día después el personal de la brigada antiexplosivos de la Policía de la Ciudad evacuó las bocas del subte alrededor del Obelisco por un objeto misterioso que resultó ser un viejo televisor portátil.

Días antes también hubo amenazas de bomba, pero todas resultaron ser falsas o sin capacidad de explosión: en el Aeroparque (se trataba de sábanas viejas), en el Banco Galicia de la calle Juan Domingo Perón (más de mil personas evacuadas) y en una formación del Ferrocarril San Martín en la estación José C. Paz (eran artefactos sin capacidad de explosión ya que eran obsoletas).

También se activó el protocolo de la Policía Federal en el hospital Fernández, en la Biblioteca del Congreso sobre la calle Yrigoyen (hallaron una mochila en un inodoro) y en la misma Embajada de los Estados Unidos, en Palermo, donde finalmente se descubrió que se trataba de luces dicroicas.

 

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