El vicepresidente Mike Pence, que en estos días visita la Argentina, tiene 58 años está casado desde hace 31 y es padre de seis hijos. Su ascenso a la segunda posición más poderosa en el gobierno de Estados Unidos es un logro tremendo para la derecha religiosa radical.
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Mike Pence, el racista, misógino y homofóbico vicepresidente de EE UU.
Pence tiene un gran compromiso con el militarismo estadounidense, la penalización del aborto y el odio absoluto por los homosexuales (a menos que vayan a la terapia de conversión “para cambiar su comportamiento sexual”, por la que, Pence ha sugerido, debería pagar el gobierno).
Pence también apoyó la permanencia de la Patriot Act (la ley que suprime númerosos derechos civiles) y quiere prohibir la quema de la bandera de Estados Unidos. Pence no cree que las agencias federales de aplicación de la ley deban necesitar de una orden judicial para el espionaje de los ciudadanos estadounidenses y votó en contra de requerir una orden judicial para intervenir comunicaciones dentro de sus fronteras.
Como gobernador de Indiana, firmó en silencio un proyecto de ley para limitar el uso de dispositivos usados para la intercepción de comunicaciones celulares por parte de la policía local.
Pence dio inmunidad retroactiva a las empresas de telecomunicaciones implicadas en el espionaje sin orden judicial denunciado por John Snowden. Pence se pronunció por la ilegalidad de la tortura, pero dijo que los “interrogatorios mejorados” han salvado vidas y está en contra de la protección de informantes que prohibirían las represalia por la denuncia de delitos o faltas. En 2002, la Unión Americana de Libertades Civiles le dio una calificación de 7% en derechos civiles.
Como gobernador de Indiana Pence firmó una ley que requiere que el tejido fetal de los abortos sea enterrado o cremado, por lo que su estado es uno de los más medievales en su enfoque de los derechos reproductivos. La ley de Enterramiento de Fetos, que Pence afirmó “garantiza un tratamiento final digno para los no nacidos”, fue finalmente suspendido por un juez federal, quien dijo que probablemente resultaba inconstitucional. Demás, estuvo a la vanguardia del movimiento para recortar los fondos de Planned Parenthood (Planificación de la Familia). “Veremos a Roe vs Wade (un caso que llegó a la Suprema Corte y el que avaló el aborto a nivel federal) consignado al basurero de la historia, donde pertenece”, prometió. Como gobernador firmó una ley que prohíbe abortar por la discapacidad, raza o género del feto.
Pence se opone a los esfuerzos para hacer que los crímenes de odio incluyan los ataques contra la comunidad LGBT, e intentó bloquear el financiamiento federal de los tratamientos del VIH a menos que vengan con el requisito de promover la eliminación de las relaciones homosexuales. Pence se opone a que personas que no sean heterosexuales sirvan en el ejército. “La homosexualidad es incompatible con el servicio militar debido a que la presencia de homosexuales en las filas debilita la cohesión de las unidades”, dijo.
Como gobernador firmó una ley que permitía la negación de servicios a homosexuales en base a motivos religiosos. Tuvo que rectificar por la presión en su contra.
Este hombre que se define como “cristiano, conservador y republicano”, en ese orden, apoya el muro que Trump quiere construir en la frontera con México, cree en la auto-deportación y mostró una de las posiciones más virulentas en contra de que EE UU acoja a refugiados procedentes de Siria. Durante su defensa de una propuesta de prohibición para que los refugiados sirios entraran en Indiana, Pence dijo que era necesaria para “garantizar la seguridad de todos los residentes de Indiana”.
Pence denunció a activistas y otras personas que protestaron por homicidios de la policía de afroamericanos desarmados, acusándolos de “apoderarse de la tragedia como consecuencia de disparos de acción de la policía”. Él dice que le resulta ofensivo “utilizar una brocha gorda para acusar a las fuerzas del orden de sesgo implícito o de racismo institucional y que eso realmente tiene que parar”.
Es un firme defensor de los programas de “detención y registro”, que en Nueva York fueron usados de forma abrumadora en contra de la gente de color. Tienen una base constitucional sólida”, dijo Pence, quien añadió que quería que la práctica se extendiera a todo el país.
Fuente: tiempoar.com.ar