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datan de entre 2009 y 2010

Facturas vinculan a los Kirchner y Cristóbal López

El juez Bonadio sospecha que los alquileres fueron una fachada para cobrar retornos.
4 de julio de 2017 - 04:00 Por Redacción El Ancasti
Un nuevo informe publicado por medios nacionales dejó al descubierto un vínculo entre los Kirchner y Cristóbal López, donde se dan a conocer facturas de entre 2009 y 2010 que reflejan la existencia de negocios.

Poco después de comprar el hotel Alto Calafate y definir las candidaturas testimoniales que marcarían la campaña electoral de 2009, el matrimonio Kirchner inició sus negocios con el empresario patagónico Cristóbal López, que pagó los primeros US$ 54.000 por adelantado, según surge de las facturas comerciales de la firma "Los Sauces" que obtuvo La Nación y que por primera vez se conocen.

Redactadas a mano, las facturas de 2009 y 2010 exponen que los Kirchner comenzaron por alquilarle a López y a su socio en el Grupo Indalo, Fabián de Sousa, los "espacios comunes y ammenities" vinculados al departamento "D" del piso 4° del complejo Madero Center, en Puerto Madero. Es decir, el acceso al "business center", a las cuatro piscinas y al SPA, que incluye, un gimnasio, un solárium, un sauna y una "cabina de nieve", entre otras opciones.

Para concretar ese alquiler, por un total que alcanzó los US$ 108.000 al cabo de los dos primeros años, los Kirchner recurrieron a "Los Sauces", la sociedad que controla ocho inmuebles en el Sur y en Buenos Aires y cuyos principales inquilinos resultaron Lázaro Báez y López, según reconstruyó la Justicia. 

En total, se estima que López y De Sousa le entregaron $ 18,6 millones a la entonces familia presidencial, sólo a través del Madero Center, según publicó el medio.

Al igual que los Kirchner, López y De Sousa tampoco aparecieron en la factura con sus nombres. Recurrieron a "Inversora M&S". Es decir, la empresa que recibió más de $ 3300 millones de los impuestos que durante años no pagó la petrolera del Grupo Indalo, Oil Combustibles, y destinó a la compra de activos y financiar operaciones.

Ante la Justicia, tanto los Kirchner como López y su socio De Sousa siempre defendieron su relación comercial. Citados a declarar en indagatoria por el juez federal Claudio Bonadío indicaron que se trató de una operación inmobilaria legal, en blanco, bancarizados y acorde con los valores de mercado o, incluso, más bajos, aunque la Justicia no logró encontrar los contratos de alquiler que regularan ese vínculo comercial.

La ex Presidenta también había manifestado que "Todos los contratos de alquiler son genuinos y absolutamente licitos",según afirmó en un escrito presentado ante su indagatoria.

Para Bonadío, por el contrario, ese y otros alquileres sólo sirvieron de fachada para que los Kirchner cobraran retornos de los dueños del Grupo Indalo, como parte de una supuesta asociación ilícita.

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