El procedimiento
ordenado por Julián Ercolini para que se abran las dos cajas de seguridad de
Florencia Kirchner en el Banco Galicia concluyó que una estaba vacía y la otra
contaba con 4.664.000 de dólares. Luego de contar el dinero, las cajas
volvieron a ser franjadas. Se trata de la misma suma que la propia ex
presidente Cristina Elisabet Kirchner, en un escrito presentado ante la
Justicia, adelantó que estaba en poder de su hija.
El operativo se
llevó a cabo en la sucursal Juan Domingo Perón 407 del banco por personal de la
Unidad de Procedimientos Judiciales de la Gendarmería Nacional. Estuvieron
presentes Carlos Beraldi y Víctor Manzanares, abogado y contador de la familia
Kirchner, respectivamente, y personal del juzgado y de la fiscalía.
Ercolini dispuso
que el procedimiento se realice con "registración fílmica y fotográfica,
desde su inicio y hasta su culminación efectiva, debiéndose remitir el
producido en soporte digital". El pedido para abrir las cajas había sido
realizado ayer por la propia Florencia Kirchner. Hoy el fiscal federal Gerardo
Pollicita también accedió al pedido.
El juez –en su
resolución de cinco páginas a la accedió Infobae– ordenó la apertura de las
cajas porque "resulta pertinente y útil para el cauce de la investigación
desplegada".
En el escrito de
la ex presidente, elevado ante la jueza María Romilda Servini, Cristina
Kirchner había anticipado que el dinero que estaba en poder de su hija en esas
cajas de seguridad era en realidad de ella.
Fuentes de la
defensa de la familia de la ex presidente explicaron que la cifra encontrada
esta noche "es la misma que declaró Florencia Kirchner en el escrito por
el que le pidió a Ercolini que abriera las cajas. No había 69 millones de pesos
como denunció Stolbizer, lo que demuestra que la diputada o bien mintió o se
equivocó en su presentación".
Los mismos
voceros resaltaron que los fajos de dinero encontrados dentro de las cajas
estaban precintados con sellos del Banco Galicia, salvo tres
"ladrillos" de 100 mil dólares cada uno que estaban termosellados,
tal como provienen de la Reserva Federal de los Estados Unidos.