Sobre el resto del contenido de la reunión, Macri aseguró que hablaron "en forma general de la importancia de que tengamos en la agenda, como puntos fundamentales, la unión de los argentinos, la lucha contra la pobreza y el narcotráfico. Claramente le comenté, y el acordó conmigo, que es muy importante que la Argentina vuelva a restablecer relaciones con el mundo, que sea creíble y confiable para entrar un proceso de atraer inversión, y eso trae trabajo", agregó el Presidente.
"El trabajo es la solución. Y el me habló de la importancia de recuperar la cultura del trabajo. Esto que les vengo diciendo sistemáticamente que lo que dignifica al hombres es el trabajo", aseveró Macri, que aseguró que el Pontífice "está muy preocupado por eso, por asegurar la educación de los chicos, el deporte, el aporte artístico".
"Es una agenda que la Iglesia siempre ha marcado como algo prioritario en la Argentina", caracterizó el mandatario.
"Necesitamos que el flujo de capitales que la Argentina necesita tenga en cuenta a las personas, que no las descarte", coincidieron ambos, relató Macri.
"Yo lo vi muy bien, lo siento como el contacto entre dos viejos conocidos la oficina donde él me recibía y recorríamos los temas que vinculaban a la ciudad con la Iglesia. Muy contento ahora de visitar a quien es el argentino más importante de la historia de nuestro país, tan querido y respetado por el mundo entero", agrego el mandatario.
"Y los temas de fondo siguen siendo los mismos, estamos cada uno desde su lugar intentando trabajar por mayor inclusión y mayor Justicia con las herramientas que cada uno tiene", detalló Macri, quien reveló además que el Pontífice le planteó "que le interesa que continúe el programa de Scholas, que es una forma de complementar la educación".
"Me dijo que tenga paciencia y que no dude en enfrentar los problemas graves de fondo que tiene la Argentina, entre los que mencionó el narcotráfico y la corrupción", reveló el Presidente sobre el encuentro.
"Buenos días señor presidente,¿cómo le va", recibió Francisco a Macri a las 9.37 de Roma (5.37 de Argentina), antes de comenzar una reunión a solas que se extendió por 22 minutos.
"¿Cómo le va Francisco? Un gusto", respondió el mandatario antes de que con un "avanti" el Santo Padre lo invitara a pasar al lugar de la reunión.
Tras el encuentro entre ambos, el Pontífice saludó a la Primera Dama Juliana Awada y luego al resto de la delegación.
Uno por uno, Su Santidad fue estrechando las manos del gobernador de Mendoza Alfredo Cornejo, el de Salta Juan Mauel Urtubey y la de Tierra del Fuego, Rosana Bertone, que saludó con un beso al Obispo de Roma.
También saludaron al Pontífice el jefe de Gabinete Marcos Peña, la canciller Susana Malcorra, el embajador ante Vaticano Rogelio Pfirter, el secretario de Asuntos Estratégicos Fulvio Pompeo, el secretario de Culto Santiago de Estrada y el vocero presidencial Iván Pavlovsky.
El mandatario se reunió 22 minutos con el Sumo Pontífice, que le regaló un medallón con un olivo "que une lo que está separado".
"A los jefes de Estado me gusta regalarles esto", le dijo Francisco a Macri.
Además, Francisco le entregó un ejemplar de la encíclica Laudato Si' y uno de la exhortación apostólica Evangelii Gaudium,que "son sobre el cuidado del medio ambiente y la doctrina social de la Iglesia", describió.
A su vez, el mandatario entregó al Pontífice un poncho, una Cruz de Matará y una colección de 12 discos compactos "con nuestra música", como le describió.
Tras el encuentro con Francisco, Macri se reunió con el secretario de Estado del vaticano, Pietro Parolin, miembro además del Consejo de cardenales que asesora al papa en la reforma de la Curia, conocido como "C9".