Andrés Ibarra, el ministro de encargado de modernizar el Estado y echar ñoquis, logró que nombraran a su mujer como directora en la TV Pública, pese a que en declaraciones públicas había cuestionado la tradición política argentina de "acomodar" a los familiares cuando se llega a un cargo.
Carla Piccolomini, esposa del ministro de Modernización, fue designada por Hernán Lombardi como Directora de Relaciones Institucionales de Radio y Televisión Argentina (RTA), la sociedad del Estado que maneja la TV Pública y Radio Nacional.
Inicialmente, Ibarra pretendía ubicar a su esposa en la Anses que conduce el larretista Emilio Basavilbaso, pero Piccolomini no quiso el puesto o no le interesó el trabajo que le ofrecían, así que terminó recalando en el multimedios estatal.Ibarra es el elegido por Mauricio Macri para revisar todos los contratos de la administración pública.
Además de echar a miles de empleados, fue el autor de uno de los decretos que mantiene congelados a los nombramientos en todos los ministerios, lo que generó un conflicto con los aliados radicales, sobre todo en el ministerio de Defensa.
El caso de la mujer de Ibarra se suma al del ministro de Cultura, Pablo Avelluto, que nombró a su novia en su propio ministerio tras echar a 500 personas, al de Federico Sturzenegger, que consiguió que nombraran a su esposa en el Fondo de las Artes, y al de Gabriela Michetti, quien luego de decretar el despido de 2000 empleados del Senado ascendió a su prima.
En tanto que el ministro de Turismo, Gustavo Santos, designó a su hijo Matías con rango de subsecretario. Mientras que el ministro de Comunicaciones, Oscar Aguad, nombro a su yerno Rodrigo de Loredo, nada menos que al frente de la empresa estatal satelital Ar-Sat.