Carlos Gustavo Arzuza, de 48 años, es un cirujano mendocino que ayer había operado una mujer que murió luego de ser sometida a una lipoaspiración e implante de glúteos.
Luego de la autopsia de la mujer, la fiscal Claudia Ríos que investiga su muerte allanó la clínica clandestina en la que Arzuza operaba y lo sorprendió mientras se sometía a sí mismo a una cirugía de alargamiento peneano.
Arzuza fue detenido y trasladado al hospital Central de la capital mendocina, distante a media cuadra de la clínica.
El mismo cirujano había sido investigado en 2013 por otro caso de mala praxis en el que un empresario falleció luego de una cirugía estética debido a la anestesia.