La Sala I de la Cámara Federal de Casación Penal, integrada
por Ana María Figueroa, en su calidad de presidenta, y Gustavo Hornos y Mariano
Borinsky, anuló el sobreseimiento de un médico imputado por homicidio
imprudente por mala praxis.
El hecho sucedió cuando un paciente con obesidad, para
perder peso, consultó a un médico especialista en medicina estética. Éste, sin
realizarle ningún tipo de estudio médico y confiando en que el paciente era
sano, le indicó pastillas para adelgazar.
Luego de una semana de tomar la preparación, el paciente
comenzó a sentirse mal del estómago, hasta que murió en horas de la noche,
mientras dormía, por una falla cardíaca.
El tribunal afirmó que el sentenciante sólo se limitó a
verificar si la causa del consumo de las pastillas provocó el efecto muerte del
damnificado –conocida como relación de causalidad–, pero no tuvo en cuenta el
deber objetivo que pesaba sobre el profesional en atención al rol de médico que
desempeñaba.