De todos modos, durante su viaje de diez días necesitó ayuda para subir y bajar escaleras, y el viernes pasado fue trasladado en un carro de golf alrededor de la ONU y el Madison Square Garden; al respecto, Lombardi aclaró que eso no tuvo que ver con alguna dolencia puntual sino que era algo estipulado de antemano.
Fue justamente en la ciudad de Nueva York donde se vivió un momento de zozobra: el papa Francisco tropezó y casi se cae por la escalera del avión el sábado, cuando subía a la aeronave que lo iba a trasladar a Filadelfia.
En ese caso, el viento, la vestimenta, el peso de su maletín y la empinada escalera del Pastor 1, el avión de American Airlines que trasladó al Sumo Pontífice por los Estados Unidos, le jugaron una mala pasada.
El líder católico se levanta habitualmente entre las 5 y las 5:30 de la mañana y cumple en el Vaticano un programa de trabajo intenso, que se vuelve más exigente cuando tiene que viajar por el mundo.