Envalentonado por la victoria de su favorito en su distrito, Mauricio
Macri suma entusiasmo de cara a las elecciones presidenciales. Prueba
de que sus oportunidades no son menores es que la cúpula de la poderosa
Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) lo haya invitado a almorzar hoy para presentarle sus inquietudes.
Acompañado de Diego Santilli, Fernando Niembro, y Jorge Triaca,
el jefe de Gobierno asistió a la sede del gremio de La Fraternidad, en
Hipólito Yrigoyen 1930. Allí lo esperaban el anfitrión Omar Maturano,
Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento), Juan Brey (aeronavegantes),
Roberto Fernández (UTA) y Omar Pérez (Camioneros).
Antes de
entrar, los gremialistas dejaron trascender que a la cabeza de sus
planteos estaba el pedido de que se mantengan vigentes las discusiones
paritarias en caso de llegar a la Casa Rosada. Y que le pedirían
detalles de su plan de gobierno, así como de "la problemática del
transporte terrestre, aéreo y marítimo".
Durante el encuentro,
Macri garantizó la continuación del sistema de negociaciones paritarias
en su eventual gestión. Además, el precandidato aseguró que "combatirá
la inflación" y que "modificará" la escala del Impuesto a las Ganancias
para que no afecte al salario, aunque no dio detalles al respecto.
Con
esas promesas, el jefe del PRO apuntó al eje de los reclamos que tanto
gremios oficialistas como opositores repiten en el último tiempo, y que
ha llevado a los segundos a llevar adelante un plan de lucha que incluyó un puñado de paros.
En
las últimas huelgas, la CATT ha mostrado sus músculos al erigirse como
el sector con mayor poder de fuego. La contundencia de los paros estuvo
en buena medida explicada por el acatamiento en esos gremios.