Esto habría ocurrido, cuando estaba enterrado en el
cementerio de San Justo, en el marco de la causa en la que se investiga la
muerte del hijo del ex presidente ocurrido el 15 de marzo de 1995 en San
Nicolás cuando se precipitó el helicóptero que piloteaba.
En tanto, se espera la declaración testimonial que realizará el ex
presidente Menem el martes próximo en la causa, luego de que admitió que el
hecho fue un atentado.
"Luego de indagar y estudiar los hechos y circunstancias que rodean
a la causa -aunque inicialmente no fue así- llegué a la conclusión de que la
caída del helicóptero y la consecuente muerte de mi hijo, fue el resultado de
un atentado", declaró Menem en la Justicia por escrito, y ahora deberá
aclarar algunos temas en persona.
Hoy trascendió un informe pericial que concluye que "el
cráneo no pertenece a Carlos Menem (h)", al igual que otras partes del
cadáver, según el estudio que se dio a conocer.
Los peritos de parte compararon los estudios que le realizaron a Menem
Jr. en el Hospital San Felipe, de la ciudad de San Nicolás, minutos después de
la caída del helicóptero, con la necropsia que 36 médicos le hicieron al
cadáver, 15 meses después de su muerte, y concluyeron que "el cráneo no
pertenece a Carlos Menem (h)".
Según explicaron el perito criminalista Jorge Locles, el médico legista
Federico Foresi y la odontóloga Beatriz Maresca, las primeras
radiografías mostraban que los maxilares de Carlitos Menem estaban
completos y colocados en el cráneo, solo con un pequeño desplazamiento hacia
arriba y afuera de los dientes de la parte media de la mandíbula superior.
Pero cuando se abrió el cajón, los maxilares estaban desprendidos
del cráneo, estaban partidos y al superior le faltaba el sector medio y otros
seis dientes. Y otro dato para destacar es que los dientes estaban
limpios, cuando el cadáver tenía abundante flora cadavérica.
Los especialistas coinciden en que las piezas dentales analizadas en ambos
estudios pertenecen a Carlos Menem Junior, pero la querella concluyó que no
ocurre lo mismo con el cráneo y otras partes del cuerpo.
"Al contrario, todo indica que, al menos el cráneo examinado por los 36
eminentes médicos que realizaron la necropsia, no pertenece a Carlos Menem
Junior", sostiene en su informe la querella.
"El estado en que se encontraron las mandíbulas de Carlitos sólo puede
explicarse por la intervención de alguien que las extrajo voluntariamente y con
la ayuda de algún instrumento o herramienta", dice el informe.
Otro de los puntos que los médicos advirtieron es que en las
radiografías que se hicieron en el hospital, el esternón de Carlos Menem Jr.
"aparece intacto, sin fracturas, y las costillas bien articuladas en él y
también sanas". En cambio, en la necropsia "el esternón está quebrado
y separado en dos trozos, y las costillas han quedado sueltas y por eso pierden
su curvatura".
"En todos los exámenes practicados hasta el momento de su muerte, y aún
en la historia clínica, no aparece ni se menciona yeso alguno en las
piernas de Carlos Menem (h), mientras que en el cadáver presentado para
realizar la necropsia un año y tres meses después, aparece una bota de yeso en
la pierna derecha".
También consta en el informe que un neurocirujano que lo atendió en el
Hospital San Felipe determinó que el cráneo tenía una fractura con hundimiento
del hueso frontal pero la necropsia determinó que el cráneo "presenta el
hueso frontal indemne".
"En opinión de los peritos Foresi y Locles es imposible pensar que dos
médicos -un neurocirujano acostumbrado al diagnóstico de este tipo de
fracturas, y un experimentado médico legista- en la apreciación de un examen
cadavérico se equivocaron. Lo lógico es aceptar que el cráneo de Carlos Menem
(h) no es el que se evaluó luego en ocasión de realizar la necropsia
mencionada", sostuvo el abogado de Zulema Juan Gabriel Labaké.
"Ante tantas evidencias, el Lic. Jorge Locles y el Dr. Federico Foresi
llegaron a la conclusión de que el cráneo examinado por los 36 eminentes
médicos, que realizaron la necropsia quince meses después, no pertenece a
Carlos Menem (h)".
Zulema Yoma también denunció que la tumba de su hijo fue manipulada.
El cajón estaba abierto, no tenía soldada la tapa de zinc (aunque el
dueño de la funeraria declaró no se la soldó) y contenía mucha agua y tierra
roja, de acuerdo a la denuncia.
"Personalmente he preguntado al señor juez de la causa qué explicación
tienen tan extrañas presencias en un cajón que estuvo sepultado en un nicho de
hormigón. El Dr. Carlos Villafuerte Ruzo me respondió que el agua puede deberse
a que el nicho se lavaba periódicamente con una manguera. En cambio, con total
honestidad intelectual, me manifestó que no encuentra explicación alguna para
la presencia de tierra roja, ya que en el cementerio de San Justo, donde está
enterrado Carlos Menen (h), la tierra es negra", sostuvo el abogado
Labaké.