Tras las declaraciones de Barrionuevo, vaticinando consecuencias para diciembre próximo, y la respuesta del Gobierno sobre intentos de "desestabilización", el sindicalismo dio marcha atrás.
Hugo Moyano y el propio Luis Barrionuevo,
titulares de las CGT opositoras, se reunen mañana para definir los próximos
pasos en su estrategia de confrontación contra el Ejecutivo. Sin embargo y
según pública en su edición de este lunes Ámbito Financiero en base a
declaraciones que llegan desde la CGT opositora de Moyano, es casi un hecho
que quedará descartada por el momento la alternativa de avanzar con un nuevo
paro nacional de 48 horas para el próximo mes.
No hay margen para otro paro, no están dadas las condiciones, le señaló al diario un referente del moyanismo respecto al
futuro del contraataque del sector contra el Gobierno.
Si bien cerca del líder de la CGT Azopardo aseguraron que la idea de no apurar
una nueva huelga ya estaba prácticamente definida ante el retroceso en el nivel
de adhesiones que cosechó el paro del 28 de agosto, admitieron que con la
polémica abierta tras los dichos de Barrionuevo no
hay mucho espacio para una nueva medida.
En su lógica, convocar a un nuevo paro solo serviría para fortalecer el
discurso oficial sobre un supuesto intento de fogonear estallidos en el
último mes del año y ubicaría en segundo plano los reclamos de los
trabajadores por la baja de Ganancias y medidas contra la inflación y la
inseguridad.
Es una jugada demasiado peligrosa,
razonó otro de los dirigentes de peso que integra el entramado sindical
opositor. El gremialista, incluso, reconoció las dificultades para
garantizar un respaldo contundente de gremios clave a una eventual nueva huelga
general.
No obstante, tanto en la central moyanista como en la CGT Azul y Blanca, que
lidera el gastronómico, señalaron que alguna acción el sector pondrá en
marcha para evidenciar el malestar de los trabajadores por la falta de
respuesta del Gobierno a sus reclamos.
En esa línea, durante el encuentro previsto para mañana, del que participarán
referentes de todos los sectores gremiales que avalaron el último paro a
excepción de la CTA disidente de Pablo Micheli, se evaluará la
conveniencia de convocar a una movilización para mediados de octubre.