Ignacio Hurban revela cómo es su vida en Olavarría
El nieto de Estela de Carlotto, de 36 años, escribió en marzo último para un diario de esa ciudad bonaerense un autorretrato pero a través de la visión de su perro.
Bajo el
título "No se lo digas a nadie", Ignacio Hurban, músico de
Olavarría, retrató con su puño y letra su vida. Pero, para hacerlo, prefirió
ponerse en la piel de su perro, y que fuera él quien describa cómo es la
cotidianidad del nieto 114, recuperado ayer por las Abuelas de Plaza de
Mayo. A
continuación, el texto publicado en el diario El Popular el 27 de marzo de 2014 Acá estoy
escribiendo, el teclado de esta máquina evidentemente no está preparado para
mí, pero igual me las arreglo. Ignacio no sabe escribir de sí mismo, pobre, y
como nadie conoce a su amo como su perro, acá estoy, sí soy su perro (perra a
decir verdad) y sé lo que van a decir, que los perros no saben escribir... ¿y...?
Le comento a ustedes, manga de vanidosos, que entre otras cosas llegamos al
espacio exterior antes que ustedes, pero eso es otro cuento. Ahora voy a hablar
de Ignacio.
Como yo duermo al lado de la ventana donde puso el piano, lo escucho todo el
día: toca, toca y toca (para mí siempre lo mismo), a veces unas cosas se
parecen menos, se ve que es lo que más le gusta hacer. Lo he escuchado decir
que compone, creo que es algo así como hacer un agujero donde antes no había
nada. Ahora sale a caminar, a veces me lleva al cerro y mira las piedras, el
paisaje y mira... no sé qué ve... yo sólo veo lugares para mear. Los domingos a
la tarde me siento con él en el sillón a ver un deporte que no entiendo mucho,
son unos tipos corriendo atrás de una pelota, él se enoja seguido y dice que
son unos perros bárbaros y yo lo miro tratándole de explicar que no tengo nada
que ver...
Vive con Celeste, que me cuida mucho, tiene unos padres muy buenos y muchos
amigos, que también lo quieren mucho porque lo vienen a ver seguido.
Tiene muchos libros y se sienta leerlos a la sombra del sauce que está al fondo
del terreno, ésa es una de las partes que más me gusta.
Algunos fines de semana se va de casa, me dice Celeste que a tocar el piano por
ahí, seguramente debe de haber habitaciones con ventanas y pianos en otras
partes, no sé; yo solo conozco mi cuadra.
Esto es todo lo que les puedo decir de Ignacio, dejo de escribir porque se me
hace difícil con este teclado y creo que además con la emoción me hice encima,
así que mejor me voy afuera a ladrarle a un auto antes de que se entere que sé
escribir, no sea que se avive y me haga hacer los informes de la escuela a mí.