Griesa le negó un embargo por US$539 millones a bonistas
El magistrado dictaminó ayer martes que no tiene poder para embargar los 539 millones de dólares que la Argentina depositó en un fallido intento por pagar a los tenedores de bonos reestructurados.
La definición del juez es la primera que produce sobre la condición
de esos fondos, que están en una suerte de limbo hace casi tres meses,
según publica en su edición impresa de este miércoles La Nación."No pueden ser embargados porque están protegidos"
por el acta de Inmunidad sobre la Soberanía Extranjera (en inglés, FISA), dijo. Ésa fue la respuesta que dio a un grupo de bonistas italianos que
rechazaron los canjes de 2005 y de 2010, y que, para cobrar la deuda que
reclaman, pidieron al juez que embargara "una porción" de esos
fondos para efectivizar el pago. "Hay dinero suficiente",
dijeron los bonistas en la presentación.
El total de su demanda ronda los 200
millones de dólares. El magistrado desechó la maniobra. "Ese
dinero no está técnicamente dentro de Estados Unidos" y la FISA "no
menciona bienes fuera" del territorio entre los que pueden ser objeto de
ese tipo de traspasos.
A fines de julio, el gobierno de Cristina Kirchner dispuso el depósito
de los 539 millones de dólares en la cuenta que el Bank of New York
(BoNY) tiene en el Banco Central. El juez entendió que ese depósito violaba
su prohibición expresa de que ningún bonista cobre, a menos que también lo
hagan los fondos buitre,
y congeló el dinero. Desde entonces, y pese a los reclamos del ministro Axel
Kicillof, los fondos están en un limbo. No se los puede usar para pagar
y tampoco pueden ser devueltos al Gobierno, según dispuso el juez.
Ahora, y tras negar el pedido a los holdouts italianos, se sabe que tampoco
puede disponer su embargo. El BoNY es el agente de pagos de la Argentina.
Pero, por temor a caer en desacato, anticipó que obedecería los mandatos
del juez. Los fondos siguen paralizados.
En la última semana, hubo tres presentaciones más de ahorristas por más de US$
1000 millones. De ellos, 835 millones corresponden a una demanda del
financista Kenneth Dart.