Los esfuerzos por encontrar vida bajo los escombros de los edificios de Ciudad de México destruidos por el sismo del martes que dejó casi 300 muertos se retomaron tras un nuevo temblor de 6,1 grados este sábado que provocó dos muertes por infarto y generó nerviosismo en la población.
Autoridades de la alcaldía informaron que el rescate continúa en al menos cinco zonas de la ciudad tras el nuevo sismo, incluido un edificio colapsado en la zona céntrica de Roma-Condesa, en donde por protocolo se tuvieron que abandonar las labores temporalmente tras el temblor.
En contraste, en un edificio colapsado del sur de la ciudad, las labores todavía no se reanudaron.
El Servicio Sismológico Nacional informó que el nuevo movimiento tuvo su epicentro en el sureño estado de Oaxaca, que se vio golpeado a inicios de septiembre por otro terremoto.
El presidente Enrique Peña Nieto dijo en Twitter que las mayores afectaciones en Oaxaca son un puente que resultó dañado "que deberá reconstruirse" y estructuras con daños previos que colapsaron.
Cientos de personas en la capital del país salieron de sus viviendas en pijama con rostros de angustia y nerviosismo. Y dos mujeres fallecieron de infarto durante el sismo, según medios locales.
Asimismo, desató temores por los efectos que pueda haber tenido sobre eventuales sobrevivientes bajo los escombros y en los edificios ya afectados por el sismo anterior.
Cientos expectantes
En los restos de un edificio de oficinas de cinco pisos, aplastados uno encima del otro, en el céntrico sector Roma- Condesa, se tenía todavía esperanza de que hubiera vida.
El rescate en esa zona se detuvo tras el sismo aunque se reanudó tras varios minutos de espera.
Los familiares de personas atrapadas firmaron durante la madrugada una autorización a fin de que se introdujera maquinaria para remover escombros de manera quirúrgica de tal forma que se aceleraran los trabajos procurando no arriesgar la integridad de sus seres queridos.
"Esto nos está dando muchas esperanzas porque esto no se estaba viendo ayer... (el avance) es muchísimo, es enorme. Nos han dicho que sí se han detectado zonas donde hay vida, han subido los perros y los perros han reafirmado vida", dijo a la AFP Paola Solorio de 35 años, que tiene a tres familiares atrapados.
Cerca de las cinco de la mañana, los rescatistas ataron cadenas a una grúa para retirar grandes bloques de escombro, en una tarea larga y laboriosa.
"Los equipos de búsqueda y rescate harán de manera quirúrgica cortes y luego con la grúa levantaremos", explicó Ricardo de la Cruz, director general de Protección Civil federal, minutos antes del inicio de los trabajos.
En Tlalpan, en el extremo sur de la capital, en donde el viernes se presumía que había dos personas con vida, los rescatistas mexicanos insisten entre lágrimas en seguir trabajando pese a que los equipos japoneses e israelíes ya se retiraron.
En los rescates se han vivido escenas estremecedoras: decenas cantando el himno mexicano tras concluir labores de rescate, los japoneses quitándose su casco y haciendo una reverencia ante un cadáver que recuperaron o un voluntario que le dice jocoso a una joven que rescataron que los tendrá que invitar a cenar a todos.
Hasta la madrugada del sábado sumaban 298 muertos por el sismo: 160 en Ciudad de México, 73 en el estado de Morelos, 45 en Puebla, 13 en Estado de México, 6 en Guerrero y uno en Oaxaca, según datos de Protección Civil federal.
Se han identificado a ocho extranjeros entre las víctimas del sismo: una panameña, un argentino, un español, un surcoreano y cuatro taiwanesas.