Ocho meses después de los atentados de París, un tunecino desconocido de los servicios de inteligencia franceses causó al menos 84 muertos al embestir con un camión a la multitud reunida en Niza (sudeste) para festejar la fiesta nacional. Por el momento las incógnitas rodean al autor, Mohamed Lahouaiej-Bouhlel, de 31 años. El conductor avanzó durante dos kilómetros sembrando caos y muerte: al menos 84 personas fallecieron en el ataque, entre ellas una decena de niños y adolescentes, y hay más de 200 heridos, de los cuales 52 se debaten entre la vida y la muerte.
Entre las víctimas hay al menos 17 extranjeros, entre ellos tres alemanes, dos estadounidenses, tres tunecinos y tres argelinos. En el momento del drama, cientos de personas acababan de presenciar en el paseo de los Ingleses, la rambla costera de Niza, los fuegos artificiales con motivo del aniversario de la toma de la Bastilla.
En una primera intervención televisiva desde París, el presidente francés François Hollande advertía de que, pese a los ataques, Francia "reforzará su acción en Siria e Irak", países donde combate a los yihadistas del Estado Islámico (EI). El estado de emergencia ha sido prolongado tres meses. Dicho régimen, decretado tras los atentados del 13 de noviembre, facilita los registros policiales y el arresto domiciliario de sospechosos.