En un momento en el que José, el dueño del perro, estaba atravesando un momento difícil y tenía que buscar un lugar más grande para poder tener a Chaos se lo dio a un amigo para que lo cuidara. Cuando lo fue a buscar, esta persona se negó a dárselo.
En un momento en el que José, el dueño del perro, estaba atravesando un momento difícil y tenía que buscar un lugar más grande para poder tener a Chaos se lo dio a un amigo para que lo cuidara. Cuando lo fue a buscar, esta persona se negó a dárselo.
Dos años después de que José perdió a Chaos recibió una llamada de las autoridades del condado diciéndole que habían encontrado un perro en la calle que tenía un microchip con su nombre. Finalmente, ambos se reencontraron.