El polémico juego se realiza en España, aunque no se descarta que se realice en otras partes del mundo, y consiste en integrar en una orgía a un infectado con el virus del Sida sin revelar de quién se trata.
La "ruleta sexual", que toma el nombre de la
"ruleta rusa", consiste en una orgía entre muchas personas pero
con un agregado peligroso: un portador de VIH, el virus del sida, de quien no
debe revelarse identidad y su enfermedad. Y, como dicen quienes participan, "al
que le toca, le toca".
Las modalidades de fiestas sexuales son diversas, como algunas
exclusivas para portadores del VIH, según explicó a SER Cataluña el
jefe de enfermedades infecciosas del hospital de día de ese estado, José
Mallolas."Hay de todo. Fiestas donde hay ruletas sexuales o fiestas en las
que no puedes ir si no estás infectado", reveló el facultativo.
La pérdida de respeto por la enfermedad es evidente. Mallolas,
un joven homosexual de 22 años, grafica este pensamiento de forma
contundente. "Mi sexualidad es importantísima y no me quiero
resignar, que tengo 20 años, a vivir el resto de mi vida con un preservativo
puesto. ¿Y qué alternativa tengo? Infectarme. Y cuanto antes me infecte y antes
me trate, y yo esté con una carga viral indetectable, ya no sufriré por si
me infecto de esto o de aquello".
El tratamiento del sida cuesta unos 7.000 euros al año por paciente en
la sanidad pública de España. Los retrovirales son cada vez mejores y la
supervivencia, más alta. Se estima que la expectativa de vida de alguien
infectado está sólo 10 años por debajo del resto de la población.
No sólo sida
El problema de las fiestas sexuales sin protección no es sólo el sida.
También son comunes otras enfermedades de transmisión sexual como hepatitis
C, gonorrea, sífilis o clamidias.