Ella vivía con su cónyuge, sus hijos y un sobrino en Barlad, ciudad que queda al este del país europeo.
Según precisa Daily Mirror, cuando Smocot se dio cuenta, tomó a la criatura por las piernas y lo golpeó con todos los muebles hasta que lo dejó inconsciente, posteriormente lo llevó al patio de la casa y le pisoteó la cabeza frente a su hijo de cuatro y a su sobrino de siete.
Tras esto, los niños fueron corriendo a casa de los vecinos a pedir ayuda.
En el juicio, la asesina dijo que nadie sabía que tenía un amante. Pese a que la defensa de la madre adujo que tenía depresión post parto, el juez llegó a la conclusión de que ella sabía lo que estaba haciendo