El estudio remarcó que la gente estaría mucho más contenta si incorporara la música a sus tareas diarias. Así lo admitió el 89% de los participantes, quienes también aseguraron que compartieron un 24% más de cenas juntos y que se sintieron "menos irritables".
Levitin dijo que los resultados son consistentes con lo que ha observado en el laboratorio: la música cambia los cerebros de las personas. Cuando la gente escucha la música que le gusta, "la dopamina se libera en el sistema límbico del cerebro, dando una sensación de satisfacción".
Esto se correlaciona directamente con los estudios del cerebro que muestran que la oxitocina se libera cuando se escucha música. Este producto químico es "responsable de ayudar a sentirse conectados con otros. Señala lo que en un entorno social es bueno y malo ", dijo Levitin.
Claro que no todo fue felicidad. "Hubo algunos casos en los que hubo desacuerdos. Por ejemplo, sobre si poner o no a Adele", recordó Levitin. Sin embargo, el objetivo es volver a compartir música, en lugar de hacerlo en solitario a través de auriculares.