El Papa acudió a la parte trasera del avión, donde se encuentran los periodistas, tras el desayuno, y luego de un mensaje breve en el que explicó que el viaje iba a ser "duro", pasó, como es habitual, a saludar a cada uno de los periodistas que viajaban con él.
Cuando le llegó el turno a Díaz, al oído le contó al Papa que cuando era pequeño oyó a su mamá, una madre soltera, que no podía pagarle el traje para hacer la Comunión y entonces salió a la calle a ganarse unos pesos como limpiabotas.
Después pidió permiso al pontífice y se arrodilló para, con un cepillo y un paño, sacar brillo a los zapatos negros del Papa.
Como tantos mexicanos, después emigró a los Estados Unidos y ahora trabaja en el campo de la óptica fabricando lentes, pero ha fundado la radiotelevisión católica El Sembrador muy seguida por los inmigrantes latinoamericanos.
Como ferviente católico, Díaz preguntó al Papa qué podían hacer los laicos para ayudarlo, y Francisco los invitó "a salir de las cuevas".