"Me veo hermosa", dijo Magalí, que, al no tener pelo, cubrió su cabeza con una peluca y una corona plateada para la fiesta, que tuvo lugar en el municipio colombiano de Candelaria.
"Me veo hermosa", dijo Magalí, que, al no tener pelo, cubrió su cabeza con una peluca y una corona plateada para la fiesta, que tuvo lugar en el municipio colombiano de Candelaria.
Con un cuidado excesivo para no hacerle daño, sus padres la prepararon para la fiesta, lo que incluyó todo un ritual previo de maquillaje y lo que despertó en la niña una sonrisa que le duró varios días.
"La enfermedad de Maggie empezó a los 10 meses. La piel se le fue endureciendo, se le puso acartonada, se le cayeron las pestañas, las cejas, el cabello", cuenta Nedy, de 35 años. Al principio no sabían lo que le pasaba, hasta que a los dos años los médicos le diagnosticaron el síndrome de Hutchinson-Gilford o progeria, que hace que los niños envejezcan prematuramente y de manera acelerada.