El papa Francisco pidió ayer en Filadelfia dejar de lado las "divisiones estériles" y "proteger" al mundo, en una multitudinaria misa de cierre de su gira por Estados Unidos, tras reunirse con víctimas de pedofilia. "Nuestra casa común no tolera más divisiones estériles. El desafío urgente de proteger nuestra casa incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar", dijo el papa.
En su despedida tras seis días de gira por Washington, Nueva York y Filadelfia, el sumo pontífice argentino de 78 años hizo un llamado a la unidad, al diálogo y la tolerancia ante cientos de miles de personas llegadas de todo el planeta para el VIII Encuentro Mundial de la Familia.
Por la mañana, Francisco protagonizó una muy esperada reunión con víctimas de actos pedófilos cometidos por sacerdotes, dijo que "Dios llora" por esos abusos y les prometió que los responsables "rendirán cuenta". "Dios llora. Los crímenes contra menores no pueden ser mantenidos en secreto por más tiempo", afirmó a los obispos estadounidenses al informarles del encuentro poco después en el Seminario San Carlos Borromeo.
"Me comprometo a la celosa vigilancia de la Iglesia para proteger a los menores y prometo que todos los responsables rendirán cuenta", agregó el primer papa del continente americano.
Francisco recibió durante una media hora a tres mujeres y dos hombres "víctimas de abusos sexuales perpetrados por miembros del clero, educadores y miembros de sus familias", según el Vaticano. El papa también se dirigió a la prisión de Curran-Fromhold en las afueras de Filadelfia.
"He venido como pastor pero sobre todo como hermano a compartir su situación y hacerla también mía", dijo en un discurso y aseguró que "es penoso constatar sistemas penitenciarios que no buscan curar las llagas, sanar las heridas, generar nuevas oportunidades", en un país que aplica la pena de muerte.