El pontífice argentino fue propuesto por organizaciones nacionales e internacionales,
sobre todo por tender puentes de diálogo entre Estados Unidos y Cuba
para que puedan restablecer relaciones diplomáticas tras más de 50 años
de bloqueo norteamericano y tensiones.
El comité organizador informó en su sitio en Internet que se recibieron 273 candidaturas para el Premio Nobel de la Paz de 2015, de las cuales 68 son organizaciones y 205 son personas, entre ellas Jorge Bergoglio.
El Instituto redujo la lista a 20 nombres y el ganador será anunciado el 9 de octubre, aunque recién dos meses después está prevista la ceremonia de entrega en Noruega.
Fuentes
del organismo recordaron que los nombres de los candidatos se
mantienen en reserva, pero dejaron trascender que el papa Francisco es
uno de los 20 que "continúan en carrera" para el Nobel de la Paz.
El premio se atribuye a
"la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad
entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos
existentes y la celebración y promoción de procesos de paz", y desde que fue instituido por Alfred Nobel en 1895 ningún Papa se adjudicó la distinción.
Además
del pontífice argentino, en las listas extraoficiales de postulantes
figuran el diputado noruego Abid Raja, el religioso católico y luchador
por los derechos de los migrantes africanos Mussie Zerai, y el jurista
español y presidente del Comisión Internacional contra la Pena de
Muerte, Federico Mayor.
También
fueron propuestos los médicos africanos Zainab Bangura y Denis
Mukwege, luchadores contra la violencia sexual en los conflictos
armados en ese continente, y el artículo 9 de la Constitución japonesa,
que prohíbe a su país entrar en guerra.
La elección de Bergoglio se produjo el 13 de marzo de 2013 tras la renuncia de Benedicto XVI y se convirtió en el primer pontífice argentino, americano y jesuita de la historia de la Iglesia.
Desde su elección, Francisco apareció en forma ininterrumpida en las listas de los preferidos a adjudicarse el Premio Nobel de la Paz.
En
1936, el diplomático y jurisconsulto Carlos Saavedra Lamas se erigió
en el primer argentino y latinoamericano en obtener la distinción, por
su labor de mediación en el conflicto entre Paraguay y Bolivia por el control del Chaco boreal.
Igual
mérito recibió, en 1980, Adolfo Pérez Esquivel, por su compromiso en
defensa de la democracia y los derechos humanos.