En plena guerra fría en el año 1973, al regreso de una visita por Vietnam, Fidel Castro participaba en una de sus habituales reuniones con la prensa internacional. En un ambiente distendido, el periodista Brian Davis, de una agencia inglesa, le preguntó: "¿Cuándo cree usted que se podrán restablecer las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, dos países tan lejanos a pesar de la cercanía geográfica?", el líder de la revolución cubana respondió bien alto, para que le escucharan todos los que estaban en la sala: "Estados Unidos vendrá a dialogar con nosotros cuando tenga un presidente negro y haya en el mundo un Papa latinoamericano".
Algunos periodistas se rieron, otros, incrédulos, hicieron una mueca irónica y ninguno de los que estaba en la habitación creyó la predicción de un Castro metido en el papel de Nostradamus. Esa es la anécdota que el periodista y escritor argentino, Pedro Jorge Solans, rescató en un reciente viaje a la isla caribeña mientras realizaba un reportaje sobre las reabiertas relaciones entre EE.UU. y Cuba que publicó en El Diario de Carlos Paz.