Los socorristas escarbaban ayer entre los escombros de las casas destruidas por los devastadores tornados en Texas que dejaron al menos 11 muertos, elevando a 28 el número de víctimas de los fenómenos meteorológicos que golpean desde hace días el sur de Estados Unidos.
Techos arrancados, fachadas rotas, montañas de vigas mezcladas con coches despachurrados e incluso barcos que volaron como si fueran juguetes: los residentes del norte de Texas fueron testigos de escenas de terror.
Una serie de tornados arrasó el sábado la ciudad de Dallas y sus suburbios, y las autoridades temen encontrar nuevas víctimas bajo las paredes desplomadas y dentro de autos volteados.
La localidad de Garland, en el noreste de Dallas, fue golpeada por un tornado la tarde del sábado, sorprendiendo a conductores en la carretera.