Al ser el único niño del mundo que padece esta enfermedad, el tratamiento al que se somete George es experimental. Al principio, los médicos incluso creían que sus síntomas se debían a una meningitis tuberculosa.
Pese a que cada día en la vida de esta familia británica es una lotería, para el pequeño George solo existe un problema: ¿cómo hará para abrir sus regalos de Navidad? "Creo que terminará gestionándolo", cuenta Julie en la entrevista al diario británico.