Por ser alguien conocido, su caso tomó relevancia, hasta que un ingeniero que trabaja en Facebook tomó nota y logró que corrigieran el error.
El caso se inscribe dentro de una larga lista de personas que han tenido problemas para anotarse en Facebook (incluyendo en la Argentina) porque sus nombres o apellidos coinciden con palabras que en algún idioma los algoritmos de esa red social considera ofensivos.