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Fingió estar muerta para no ser asesinada en París
"Conmocionada y sola, fingí estar muerta durante más de una hora, tendida entre las personas que podían ver a sus seres queridos inmóviles. Contenía la respiración, trataba de no moverme, no llorar, no darle a los hombres el miedo que desearon ver. Fui extremadamente afortunada de poder sobrevivir, pero muchos no lo hicieron", detalló.
"Pero ser sobreviviente de este horror me permite ser capaz de arrojar luz sobre los héroes. Para el hombre que me tranquilizó y puso su vida en riesgo para tratar de cubrir mi cerebro mientras yo gemía, a la pareja cuyas última palabras de amor me mantuvieron creyendo el bien en el mundo, a la Policía que realizó el rescate de cientos de personas, a los desconocidos que me recogieron en la carretera y me consolaron durante los 45 minutos porque realmente creía que el chico que amaba estaba muerto, al hombre herido que yo había confundido con él y luego de reconocer que él no era Amaury me agarró y me dijo que todo iba a estar bien a pesar de estar sólo y asustado, a la mujer que abrió sus puertas a los sobrevivientes, a la amiga que me ofreció refugio y se fue a comprar ropa nueva, así no tenía que llevar esta ropa con sangre manchada. A todos ustedes que han enviado mensajes de apoyo, ustedes me hacen creer que este mundo tiene el potencial para ser mejor. Nunca hay que dejar que esto suceda de nuevo", contó la joven en su desgarrador relato que ya recibió más de un millón de "likes" en la red social.
"Pero la mayor parte de ésto son las 80 personas que fueron asesinadas en el interior de ese lugar, que no fueron tan afortunados, y que hicieron que pueda llegar a despertar hoy. Por todo el dolor que sus amigos y familias están pasando, lo siento", dijo.
Del mismo modo, Isobel, quien publicó en Facebook la foto de su remera blanca con manchas de sangre reconoció: "No hay nada que solucione el dolor. Me siento privilegiada de estar ahí para sus últimos suspiros. Y en verdad, créanme, que voy a reunirme con ellos. Les prometo que sus últimos pensamientos no estaban en los animales que causaron todo esto, pensaban en las personas que amaban. Estaba tirada en la sangre de extraños esperando mi bala para terminar mis meros 22 años, me imaginé todos los rostros que he amado y suspiré 'te amo' una y otra vez. Reflexioné sobre los mejores momentos de mi vida. Deseando que a quienes amo sepan cuánto, con el deseo que sepan que no importa lo que me pasara mantuvieran su fe en lo bueno, en la gente, que no dejaran que esos hombres ganen".
Por último, escribió: "Ayer por la noche la vida de muchos cambió para siempre, y depende de nosotros para ser mejores personas. Vivir las vidas que las víctimas inocentes de esta tragedia soñaban y que lamentablemente ahora no podrán cumplir. Descansen en paz ángeles. Nunca serán olvidados".