ANKARA- Al menos 95 personas murieron ayer en Ankara en un doble ataque suicida, el peor atentado en la historia turca, perpetrado contra una manifestación pacifista de la oposición prokurda, a tres semanas de las elecciones legislativas anticipadas. Tras un primer balance de 86 muertos, posteriormente el propio primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, confirmó en su sitio en internet que el balance alcanzaba a 95 víctimas mortales y 246 heridos, 48 de los cuales se encuentran en cuidados intensivos. El atentado no había sido aún reivindicado al caer la noche en Turquía, donde la reacción era de gran indignación popular. En Estambul más de 10.000 personas salieron a las calles para acusar directamente al gobierno islam-conservador de estar detrás de la masacre.
Poco después de las diez de la mañana locales dos fuertes explosiones sacudieron los alrededores de la estación de tren central de Ankara. Justo allí debía celebrarse una manifestación opositora en favor de la paz, para denunciar la reanudación hace tres meses del conflicto entre las fuerzas turcas y los rebeldes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). A esa hora se estaban reuniendo las delegaciones de Los sindicatos y partidos políticos de izquierda, entre ellos la principal formación prokurda del país, el HDP, que afluyeron desde todo el país para participar en la manifestación.