El embajador ruso en la ONU, Vitali Churkin, pidió ayer al Consejo de Seguridad "tomar medidas de urgencia" ante el deterioro de la situación humanitaria en el este de Ucrania, pero Occidente volvió a lanzar sobre Moscú la responsabilidad por esa situación.
"Rusia puede poner fin a todo esto" dejando de apoyar a los separatistas y obligándolos a "dejar las armas y a aplicar el plan de paz del presidente (ucraniano Petro) Poroshenko", replicó la representante adjunta estadounidense, Rosemary DiCarlo.
Mientras que Churkin recordó la petición de Moscú de "enviar una misión humanitaria" a Donetsk y Lugansk (este de Ucrania), DiCarlo recordó que las agencias de la ONU y las ONG "estaban en el lugar y listas para incrementar su ayuda si fuera necesario".
Rusia, que había pedido esta reunión del Consejo, convocada a última hora, calificó de "desastrosa" la situación en Donetsk y Lugansk y lamentó que Kiev "continúe intensificando sus operaciones militares".