Una historiadora judía confirma lo dicho por Francisco sobre Pío XII
En una entrevista reciente, el Papa defendió a su antecesor Eugenio Pacelli, que "escondió a muchos judíos en los conventos de Roma y hasta en la residencia de Castel Gandolfo".
Periodicamente, resurge la polémica en torno a la figura de quien era
Papa durante la Segunda Guerra Mundial, en particular sobre su
"silencio". Una leyenda negra fue tejida en los años 60, en
particular a partir del libro El Vicario, de Rolf Hochhuth,
en el que acusaba a Pío XII de indiferencia ante el exterminio de los
judíos.
Ahora, en una entrevista concedida al periodista portugués-israelí Henrique Cymerman, quien lo ayudó a hacer posible la
oración interreligiosa por la paz en Roma, Jorge Bergoglio manifestó su
indignación porque siempre se acusa a la Iglesia Católica, cuando "las
grandes potencias (...) conocían perfectamente la red ferroviaria de los nazis
para llevar a los judíos a los campos de concentración", pero no hicieorn
nada. El Papa dijo que hasta tenían fotos aéreas de ese trazado. "Pero
no bombardearon esas vías de tren: ¿Por qué? Sería bueno que habláramos de todo
un poquito", reflexionó.
En enero de este año, la revista italiana L'Espresso reprodujo
una ponencia de la investigadora judía Anna Foa, que
enseña historia moderna en la Universidad La Sapienza (Roma) y es colaboradora
habitual del diario L'Osservatore Romano, en el cual rechaza la
leyenda negra elaborada en torno a la actitud de Pío XII (Eugenio Pacelli, cuyo
papado se extendió de 1939 a 1958) y explica que su afirmación de que la Santa
Sede y, más en general, toda la Iglesia Católica de Italia, salvó a miles de
judíos, no es una postura ideológica sino un resultado de sus
investigaciones, durante las cuales recogió innumerables testimonios de
sobrevivientes.
Es muy probable que Francisco
abra los archivos vaticanos de aquella época. Lo adelantó su amigo el
rabino argentino Abraham Skorka en declaraciones al Sunday Times en
enero pasado. Pero no es cierto tampoco que hayan estado tan sellados. Como lo
recuerda L'Espresso, "ya en los años sesenta, Pablo VI había hecho publicar
(...) doce grandes volúmenes de documentos vaticanos del periodo de la Segunda
Guerra Mundial".
De todos modos, la documentación que falta poner a disposición del público
incluye "dieciséis millones de hojas, más de 15.000 sobres, 2.500
fascículos".
"Desde hace seis años (por indicación de Benedicto XVI) se está
trabajando en el Vaticano para ordenar esta imponente mole de documentos,
con el fin de facilitar su consulta a los estudiosos. Y el prefecto del archivo
secreto vaticano, el obispo Sergio Pagano, ha dicho al Corriere della Sera
que se 'necesitará aún un año, año y medio más", reporta L'Espresso.
En sus charlas con Skorka, condensadas en un libro, Jorge Baergoglio se
había referido al tema: "Si nos hemos equivocado en algo, tendremos que decir:
'Nos hemos equivocado en esto'. No debemos tener miedo de hacerlo".
Anna Foa –cuya intervención en un congreso en Florencia el 19 de enero
pasado reproducimos más abajo- no es la primera historiadora judía en llegar
a esta conclusión.
De hecho, en julio de 2011, el embajador de Israel en el Vaticano, Mordechai
Lewy, reconoció la labor soldiaria del Papa Pío XII hacia los judíos
perseguidos durante la Segunda Guerra Mundial, en un acto en el que se
entregó de modo póstumo la medalla de "Justo entre las Naciones" a un
sacerdote de la orden de Don Orione por haber salvado familias judías. Allí, el
diplomático expresó su convicción de que todo lo que monasterios y conventos
católicos hicieron en esos años fue "bajo la supervisión de los más altos
responsables del Vaticano, que estaban informados de estos gestos".
Las investigaciones históricas más recientes contradicen de plano la versión
de "El Vicario". Tiene razón Francisco: la indiferencia fue de los
gobiernos de las grandes potencias. La Iglesia Católica, en cambio, fue por
lejos la entidad que más judíos salvó durante la Segunda Guerra Mundial. El historiador judío Pinchas Lapide calcula que fueron unos 750.000.
Y, en efecto, al terminar la guerra, Pío XII recibió muchos agradecimientos.
Además, Golda Meir, ministra de Asuntos Exteriores en 1958, el año de la
muerte de Eugenio Pacelli, le rindió homenaje en nombre de su gobierno en
Naciones Unidas. "Durante los diez años de terror nazi, cuando nuestro
pueblo sufrió los horrores del martirio, el Papa alzó su voz para condenar a
los perseguidores y para compadecer a las víctimas", dijo la funcionaria
israelí.