Matthew Hewlett y Caleb Turon no necesitaron más que un manual de uso de los cajeros automáticos que encontraron en internet para entrar en el modo de administrador de este cajero ubicado en el exterior de un supermercado.
Los dos chicos no robaron, pero pudieron ver cuánto dinero había en la máquina, el número de transacciones se habían producido y demás información financiera a la que no tienen acceso los clientes del banco.
"Pensamos que sería divertido intentarlo, pero no esperábamos que funcionara", confesó Hewlett al sitio Winnipeg.com.
Los adolescentes tuvieron incluso la ocurrencia de modificar el saludo del cajero, cambiando "Welcome to the BMO ATM" por "Go away. This ATM has been hacked" (Váyase. Este cajero ha sido pirateado).
Los propios chicos dieron aviso a los responsables de la sucursal del hackeo. El gerente de la oficina les invitó a explicar a los responsables de seguridad del banco cómo habían accedido a sus sistemas.