La ultraconservadora aseguró que los franceses "no quieren seguir siendo dirigidos desde afuera". El Frente Nacional es ahora la primera fuerza del país
Tras hacerse públicas las primeras estimaciones de los resultados que dan al
Frente Nacional (FN) alrededor del 25 por ciento y que podrían significar que
en estos momentos es la primera fuerza nacional, la presidente de ese partido, Marine
Le Pen, exigió al presidente francés, François Hollande, que disuelva la
Asamblea Nacional y convoque elecciones legislativas.
"El presidente de la República debe tomar las medidas que se imponen
para que la Asamblea vuelva a ser nacional, representativa del pueblo, y capaz
de llevar a cabo la política de independencia que el pueblo ha elegido",
proclamó.
Insistió en que "el pueblo soberano ha hablado fuerte y claro"
para decir "que quería asumir las riendas de su destino" y que se
aplique "la política de los franceses, para los franceses, con los
franceses". "No quieren seguir siendo dirigidos desde fuera,
someterse a leyes que no ha votado y obedecer a comisarios que no se han
sometido al sufragio universal", añadió.
Aseguró que el triunfo del domingo es "el primer paso" de lo que
intuye "una larga marcha por la libertad" que permitirá a los
franceses "recuperar su soberanía, liberarse de las ataduras de la
austeridad y restablecer su identidad maltratada".
A partir de las estimaciones que por primera vez en unas elecciones de
ámbito estatal sitúan a su partido como el primero del país, Le Pen apuntó
que "los franceses han conferido al FN la formidable responsabilidad de
aplicar la apuesta que han manifestado con su voto". "Es un
inmenso honor", aseguró la dirigente antes de mostrarse convencida de que
"sabremos ser dignos de esa misión".
Detrás del ultraderechista FN, quedaron la conservadora Unión por una
Mayoría Popular (UMP), con algo más del 20% de los votos y el Partido
Socialista (PS) en el Gobierno quedó relegado a la tercera con un poco más del
14%.
El FN, que había conseguido un 6,3% de los sufragios en las anteriores
elecciones europeas de 2009 con tres diputados, y cuyo anterior récord en este
tipo de comicios era del 11,7 % en 1989, podría tener ahora entre 23 y 25
escaños del total de 74 que están en juego en Francia.
Ante el avance del FN, partido que ha sido calificado como xenófobo, el
primer ministro francés, Manuel Valls, dijo que "un terremoto" y que
las instituciones europeas, y los gobiernos, deben responder "muy
rápido" para hacer todo lo posible por el crecimiento y el empleo. Valls, en una declaración a los franceses marcada por la emoción que dejaba
traslucir su voz, reconoció que hay "una crisis de confianza" y anunció
que va a continuar con las reformas que ha puesto en marcha desde que hace ocho
semanas llegó al puesto de jefe del Gobierno.
"Este resultado es más que una nueva alerta, es un shock, un
terremoto" porque ha puesto a la extrema derecha "netamente en
cabeza", al tiempo que los partidos de gobierno han tenido un
"resultado mediocre, en particular la mayoría y la izquierda".
El primer ministro socialista también culpó de ese estado de cosas a las
instancias europeas: "Desde hace años se considera que Europa está
demasiado distante y demasiado alejada de nuestras preocupaciones cotidianas.
Europa ha decepcionado, es un hecho", consideró.