viernes 17 de abril de 2026

El peor momento de la corona española: la hija del Rey ante el juez

La infanta Cristina declara como imputada por el caso Nóos, en el que se investiga su presunta complicidad en delitos fiscales de su esposo, Iñaki Undangarin. El fraude alcanza 8,3 millones de dólares



Ante una enorme expectación mediática, la infanta Cristina, hija del rey de España, comenzó a declarar este sábado ante un juez por presuntos delitos fiscales en el marco del escándalo de corrupción protagonizado por su esposo que hundió la imagen de la monarquía.



Un coche marca Ford de color negro bajó a las 8:45 GMT la rampa adoquinada de una decena de metros que lleva a la entrada del tribunal de Palma de Mallorca, en las islas Baleares, donde el juez José Castro instruye el denominado caso Nóos desde julio de 2010.



A su llegada a la puerta, Cristina, de 48 años, se apeó del vehículo vestida con pantalón, camisa blanca y chaqueta negra, y saludó sonriente a los periodistas que la esperaban antes de entrar en el juzgado.



Más de 200 policías protegían los alrededores, cerrados al tráfico desde primera hora de la mañana, a los que solo podrían acceder los 300 periodistas de todo el mundo acreditados para cubrir un hecho histórico: el interrogatorio del primer miembro de la familia real jamás imputado por la justicia.



Alejados por un cordón policial, un grupo de manifestantes que enarbolaban la bandera republicana roja, amarilla y morada se había congregado con pancartas en las que podía leerse Sangre real = justicia irreal.



Yo confiaba en mi marido, le aseguró la Infanta al juez Castro, quien prácticamente ha monopolizado el interrogatorio durante las primeras horas, buscando determinar si Cristina cooperó en las presuntas actividades delictivas de su marido, Iñaki Urdangarin. Se lo acusa, junto a un ex socio, de malversar 6,1 millones de euros (8,3 millones de dólares) mediante una sociedad sin fines de lucro denominada Instituto Nóos.



Abogados presentes en la sala han asegurado que la Infanta negó todos los indicios contra ella, utilizando respuestas evasivas como no sé o no me consta. Y que incluso ha negado conocer a los empleados y la actividad de Aizoon, la empresa que tenía junto a su esposo.



Sentada en un sillón de terciopelo rojo, en una sala presidida por el retrato su padre, el jefe del Estado, la infanta busca demostrar su inocencia, según sus abogados, con quienes estuvo preparando minuciosamente su defensa en los últimos días en Barcelona.



Desde allí viajó en avión este mismo sábado para hacer frente a la imputación dictada por el magistrado el 7 de enero.







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