4 de septiembre de 2012 - 00:00
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Los soldados vuelven de la guerra con el cerebro alterado
Los militares regresan de Afganistán con cambios funcionales y estructurales en su mesencéfalo.
El mesencéfalo está situado en la parte superior del tronco encefálico, que une y comunica el cerebro con la médula espinal y el conjunto del sistema nervioso. Suministra al córtex prefrontal un neurotransmisor clave para el funcionamiento ejecutivo, la dopamina, añade.
Un mes y medio después de volver de Afganistán, el mesencéfalo de los soldados presentaba una actividad menor comparada con la del grupo de control. Para medir la integridad de esta parte del cerebro, los investigadores usaron una novedosa técnica de imágenes con tensores de difusión que sirve para estimar la densidad y estructura de los tejidos. También les permitió comprobar que las conexiones entre el mesencéfalo y el córtex prefrontal lateral se habían reducido, una disminución que no detectaron con otras zonas cerebrales.
En teoría, se puede suponer que la gente realiza mejor una tarea cuando la hace por segunda vez. Los soldados cometieron un 25 por ciento menos de errores después de su despliegue mientras que los del grupo de control los redujeron en un 46 por ciento, destaca van Wingen. Estas cifras sugieren que hay una correlación entre los cambios estructurales en el mesencéfalo y el desempeño de funciones cognitivas por parte del córtex prefrontal y que, detrás de este desbarajuste, está el estrés bélico.
Pero los investigadores, que ya el año pasado mostraron cómo el cerebro de los soldados se adapta para afrontar el combate, querían comprobar si estos efectos permanecen a largo plazo. Para eso, volvieron a repetir todas las pruebas un año y medio después. Los cambios en la actividad y estructura mesencefálicas se habían revertido. Las habilidades cognitivas también se recuperaron. Pero lo que no se había reparado eran las conexiones entre el mesencéfalo y el córtex prefrontal.
De forma paralela, mientras la reactividad de la amígdala a los estímulos emocionales también se había normalizado, sus conexiones con otras zonas del cerebro seguían perdidas. Según el estudio, la plasticidad del cerebro permite recuperar la función y estructura de las áreas subcorticales pero no todas sus conexiones con las zonas del cerebro ejecutivo, las que nos hacen más humanos.
Aunque, como explica van Wingen, los soldados estaban sanos y mostraron un rendimiento cognitivo normal un año y medio después, los resultados también revelan cambios a largo plazo en la red mesofrontal que podría aumentar la vulnerabilidad a posteriores situaciones de estrés y llevar a un déficit cognitivo de larga duración.
Fuente: esmateria.com
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