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España: duro revés para Mariano Rajoy en elecciones regionales

El Partido Popular triunfó en Andalucía pero los socialistas gobernarán tras pactar con la izquierda, mientras que en la región de Asturias la fuerza política conservadora obtuvo un lejano tercer puesto. Sólo 100 días bastaron para desenmascarar al PP, declaró el portavoz de la oposición.
26 de marzo de 2012 - 00:00
El Partido Popular (PP) ganó los comicios de ayer en Andalucía, pero a su candidato Javier Arenas le faltaron cinco escaños para hacerse con la mayoría absoluta que necesitaba para ser presidente de la Junta. El resultado obliga al socialista José Antonio Griñán a pactar con Izquierda Unida para seguir al frente del gobierno autonómico, situación que todos, hasta los populares, dan por hecho.



En Asturias fue el PSOE el partido ganador pero el aspirante izquierdista Javier Fernández lo tiene difícil: el PP ya le tendió la mano al partido del actual presidente de la Junta Franscisco Álvarez-Cascos y ambas fuerzas políticas conservadoras suman los 23 escaños que supone la mayoría absoluta en el Parlamento de esa comunidad.



Es previsible, por tanto, que en ninguna de las dos comunidades gobierne el partido que ganó los comicios.



La mayor sorpresa se vivió en Andalucía, donde las encuestas de las últimas semanas auguraban la mayoría absoluta del PP y la Presidencia para Arenas en las cuartas elecciones a las que se presentaba.



Al final, los sondeos fallaron, y aunque el PP venció en votos y escaños, sus cincuenta diputados no alcanzan la mayoría absoluta (55) y están muy por debajo de los 59 que suman el PSOE (47) e IU (12).



Lo primero que hizo Javier Arenas al salir en la noche de ayer a valorar los resultados fue subrayar la victoria histórica de su partido, que supera por primera vez al PSOE. Asimismo advirtió que el PP se comportará como lo que ya es, la primera fuerza política andaluza, y trabajará por garantizar la estabilidad y la gobernabilidad.



No obstante, quedó claro esa misma noche que Izquierda Unida está dispuesta a dar a los socialistas la llave del gobierno autonómico, y que se trataba de un gran castigo del electorado al presidente Rajoy por sus impopulares medidas, como la reforma laboral recientemente decretada y los millonarios recortes en educación y salud.



Desde la sede de la madrileña calle Génova, la secretaria del PP María Dolores de Cospedal consideró que la victoria andaluza demuestra que el camino del cambio y de reformas abanderado por Rajoy es imparable, a pesar de que su candidato Arenas había reconocido esa misma noche la derrota con un rotundo hasta aquí hemos llegado



De una forma muy distinta a Cospedal lo vio la vicesecretaria general del PSOE, Elena Valenciano, quien en la sede partidaria calificó los resultados andaluces y asturianos como la mejor prueba de que desde el 20 de noviembre se produjo un cambio de tendencia electoral en favor de los socialistas.



Según Valenciano, los ciudadanos castigaron al PP por sus engaños, por aprovechar la crisis para encubrir una agresión a los derechos de los trabajadores y un intento de desmontar el Estado social.



En la misma línea, el secretario del Partido Socialista valenciano, Jorge Alarte, declaró que sólo 100 días de Mariano Rajoy bastaron para que la ciudadanía desenmascare al PP.





Fuente: Infobae
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