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Un estudio revela la cantidad exacta de agua en el mundo

La particular investigación arroja los datos más exactos de la historia de la humanidad, ya que la mayoría de las cifras tienen una antigüedad de 30 a 40 años. El número causa revuelo en la comunidad científica.
19 de mayo de 2010 - 00:00
En el mundo hay 1.332 millones de kilómetros cúbicos de agua. Esa es la cantidad total de agua que contienen los océanos de la Tierra, según los últimos cálculos realizados por la Woods Hole Oceanographic Institution (WHOI), en Massachussetts, una institución privada que desde 1930 se dedica a investigar las relaciones entre las masas de agua y el resto de nuestro planeta.

Si quieres saber cuánta agua hay en el mundo -asegura Matthew Charette, miembro de un equipo encargado de auditar los mares de la Tierra-, busque en Google y obtendrá cinco cifras diferentes, la mayoría de ellas valores de hace 30 ó 40 años.

Pero esa indeterminación se acabó. Utilizando cuidadosas mediciones realizadas con satélites, Charette y sus colegas conseguieron los datos más precisos que se tienen hasta ahora sobre el volumen de agua que contienen los océanos, y también de sus profundidades.

Los resultados de la investigación se publican este mes en la revista Oceanography.

Unos resultados sorprendentes, por cierto. Entre ellos, el hecho de que el volumen total de los océanos, 1.332 millones de kilómetros cúbicos, ha resultado ser algo menor de lo que se pensaba.

La diferencia, aunque supone apenas un 0,3% menos de lo que se calculó hace tres décadas, representa sin embargo un volumen equivalente a cinco veces el Golfo de México, lo que a escala humana sí que resulta representativo.

En cuanto a la profundidad oceánica, Charette halló que tiene una media de 3.682,2 metros, entre 21 y 51 metros menos de lo que arrojaban las estimaciones anteriores.

Los investigadores confiesan también haber quedado perplejos por la exactitud de algunos de los datos obtenidos en otras épocas, cuando las técnicas disponibles para medir la profundidad oceánica eran realmente rudimentarias.

Un buen ejemplo es el de John Murray, que en 1888 calculó (con apenas un 1,2% de error) el volumen oceánico multiplicando su área por las profundidades que él mismo fue midiendo por medio de una cuerda con pesas en su extremo que iba lanzando por la borda de un barco.

Los números de Murray, aunque ligeramente mayores, resultaron ser de una más que satisfactoria precisión. Una precisión que aumentó a partir de la década de 1920, con la incorporación del sónar a las investigaciones. Y que ha alcanzado su apogeo en la actualidad gracias al uso de satélites.

Las mediciones con satélites revelan, según el geofísico Walter H.F. Smith, coautor del estudio, que los fondos oceánicos son más irregulares y montañosos de lo que se había imaginado.
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