El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, fustigó nuevamente a la guerrilla de las FARC por prolongar el cautiverio de dos militares y lanzar ataques en varias regiones, mientras se acercan las elecciones legislativas del 14 de marzo y las presidenciales del 30 de mayo.
Uribe dijo a la prensa en la Casa de Nariño (sede del Ejecutivo) que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se abstienen de liberar a dos soldados que secuestraron hace años e intensifican sus ataques con el propósito de engañar al país y hacer protagonismo electoral.
Las FARC ofrecieron en abril de 2009 liberar al sargento Pablo Moncayo, secuestrado hace 12 años, y al soldado Daniel Calvo, así como entregar los restos del mayor Julián Guevara, fallecido en cautiverio.
La Iglesia Católica y el Comité Internacional de la Cruz Roja, con el apoyo logístico de Brasil, dialogan con el gobierno para ultimar detalles de seguridad para la liberación de los dos militares, que, según la senadora de oposición Piedad Córdoba, mediadora en el caso, se producirá en breve.
Ahora anuncian la liberación y se proponen hacer protagonismo electoral con la tortura de los ciudadanos (...) han venido prolongando el cautiverio, buscando hacer coincidir la liberación en un momento en que le permita al terrorismo tratar de engañar a los colombianos, dijo Uribe.
El mandatario reiteró que existen las condiciones de seguridad para liberar a los militares y señaló que el gobierno supo que las FARC iban a enviar una carta con una propuesta de paz, aprovechando la liberación de los secuestrados.
Pero el terrorismo nos engaña (...) Hace oportunismo electoral. Los procesos electorales no se pueden hacer con sangre ni con secuestros, enfatizó.
Uribe, que desde su llegada al poder en 2002 lanzó una ofensiva militar contra los grupos armados, también fustigó a las FARC por los ataques contra pueblos y otros objetivos, así como por los secuestros que las autoridades atribuyen a esa guerrilla en la época preelectoral.
El mandatario dijo que viajará el domingo a la región de Cauca (suroeste) donde un comando guerrillero incursionó el sábado en tres pueblos, en medio de conjeturas de que falló la inteligencia militar para prevenir el ataque.
El secretario de Gobierno de Cauca, Álvaro Grijalva, a cargo del control del orden público, dijo que los guerrilleros bajaron de las montañas y atacaron con disparos de fusil y bombas camufladas en cilindros de gas doméstico los cuartelillos de la Policía y otros objetivos gubernamentales y civiles.
Los agentes repelieron el ataque, mientras que los rebeldes, varios de los cuales se atrincheraron en viviendas de los lugareños, huyeron hacia una zona boscosa, donde eran buscados ayer por cientos de policías, soldados y la aviación militar, se informó desde el Gobierno de Uribe.