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Brasil: 140 muertos y zonas destruidas

El estado más castigado es Río de Janeiro con 74 muertos. Las pérdidas económicas llegarían hasta los 575 millones de dólares.
8 de enero de 2010 - 00:00
Las fuertes lluvias que desde fines del año pasado azotan las regiones sur y sureste de Brasil sólo dejaron muerte y destrucción. En lo poco que va del mes, las víctimas fatales ascendieron a 140 -más varios desaparecidos- y se estima que los daños materiales podrían alcanzar los 575 millones de dólares.

La cifra de muertos aumentó este miércoles después de que se confirmara el hallazgo de los cuerpos de dos personas que murieron ahogadas durante las inundaciones ocurridas en la ciudad de Barros Casal en el estado de Río Grande do Sul.

Además, en el municipio de Agudo y también este miércoles, efectivos de rescate de Río Grande do Sul retiraron de las aguas del río Jacuí al cuerpo de un hombre arrastrado por la corriente al caer el puente donde estaba junto a un grupo de personas el pasado martes. Los bomberos lograron ubicar a diez supervivientes y buscan a otros cinco desaparecidos.

En el estado más castigado por la tormenta, Río de Janeiro, equipos de rescate todavía buscan a los cuerpos de dos personas desaparecidas en el balneario de Angra dos Reis y en la vecina isla Grande, donde las lluvias dejaron 52 muertos, a los que se suman otras 22 víctimas fatales en la capital del estado, Río.

Según cálculos oficiales divulgados por el diario Folha de Sao Paulo, además de las muertes, las lluvias dejaron serios perjuicios económicos, calculados en unos 575 millones de dólares, de los cuales la mayor parte -unos 172 millones de dólares- será destinada a la recuperación de carreteras.

Además, en el estado de Río de Janeiro, tendrán que ser demolidas unas 15.000 viviendas ubicadas en áreas sujetas a derrumbes, un costo que se suma a los 130 millones de dólares que se estima como necesario para recuperar las casas destruidas por aludes.

Otros 138 millones de dólares tendrán que ser invertidos en las ciudades de Cunha y Sao Luiz de Piratininga, en el interior del estado de Sao Paulo. En la primera, las lluvias destruyeron alrededor de 300 puentes, mientras que la segunda vio desaparecer a raíz de derrumbes 340 edificaciones, de las cuales 40 estaban consideradas como patrimonio histórico.

Las lluvias también causaron daños en los estados de Minas Gerais y Espírito Santo.
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